Una leyenda escrita por entonces,
describe el arribar de unos extraños,
que llegan con afán de gloria y triunfo
en grandes barcas, llenas de cacharros,
son hombres muy valientes y se lanzan
a escalar las montañas y peñascos;
curiosos son, de porte distinguido,
piel blanca, barba, armados y a caballo…
bestia por esos lares nunca vista,
los nahuas se quedaron azorados,
pues los creyeron dioses que venían
en cuatro patas, para castigarlos
con brillante armadura defendidos
y el fulgor de sus ojos como rayos.
Tan pronto percibieron que llegaban
y sin más adentrándose en el lago,
corrieron a ofrendarles una virgen
misma que los intrusos rechazaron…
¡Querían oro, plata y esmeraldas!…
Esto, cambió del pueblo el entusiasmo,
“los dioses fueron malos por su afrenta”
y muchos los juzgaron de insensatos,
consultan a los viejos de la tribu
y deciden matarlos a flechazos;
los guerreros tomaron sus plumajes
sus lanzas, sus escudos y sus arcos
y contra los intrusos con bravura
los sitiaron tendiéndoles un cuatro,
fue una batalla dura tan sangrienta
que todavía causa sobresalto,
cuando se conmemora aquella noche
de sangre, muerte y cuerpos putrefactos…
fue la batalla de la noche triste
historia es verdad… no un simulacro,
quedando como mudo y fiel testigo,
la sombra añeja… dada por un árbol.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copyright INDAUTOR México.
describe el arribar de unos extraños,
que llegan con afán de gloria y triunfo
en grandes barcas, llenas de cacharros,
son hombres muy valientes y se lanzan
a escalar las montañas y peñascos;
curiosos son, de porte distinguido,
piel blanca, barba, armados y a caballo…
bestia por esos lares nunca vista,
los nahuas se quedaron azorados,
pues los creyeron dioses que venían
en cuatro patas, para castigarlos
con brillante armadura defendidos
y el fulgor de sus ojos como rayos.
Tan pronto percibieron que llegaban
y sin más adentrándose en el lago,
corrieron a ofrendarles una virgen
misma que los intrusos rechazaron…
¡Querían oro, plata y esmeraldas!…
Esto, cambió del pueblo el entusiasmo,
“los dioses fueron malos por su afrenta”
y muchos los juzgaron de insensatos,
consultan a los viejos de la tribu
y deciden matarlos a flechazos;
los guerreros tomaron sus plumajes
sus lanzas, sus escudos y sus arcos
y contra los intrusos con bravura
los sitiaron tendiéndoles un cuatro,
fue una batalla dura tan sangrienta
que todavía causa sobresalto,
cuando se conmemora aquella noche
de sangre, muerte y cuerpos putrefactos…
fue la batalla de la noche triste
historia es verdad… no un simulacro,
quedando como mudo y fiel testigo,
la sombra añeja… dada por un árbol.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
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