Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
La bendecida por Dios
No me importa cómo o cuando,
lo único que tengo en claro
que amor por ti, he dejado de sentir.
Tus malditas palabras,
son dagas que no quiero recibir.
Dame más del odio que me expresas,
¡Alimenta este cuerpo!
Que revienta a tus expensas.
Deja que se deforme mi rostro,
quiero sádicamente, recibir todas tus ofensas.
¡Denigra más a la bestia!
¡No quiero recibir tu amor!
Si después recibiré tu rencor…
Soy tu sangre,
y mis venas envenenas.
¡Tu fe me enferma!
Alabas a Dios,
y sacrificas tu hijo a las tinieblas.
Más me valiera morir.
¡Blasfemas hasta de tu gente!
En mis espaldas,
invisibles van las llagas
que quedan de los latigazos de tu amor.
No eres santa, ¡ni cristiana!
¡No eres más de lo que eres!
No eres ni un ángel,
¿por qué debo soportarte?
¡Oh enviada, bendecida por Dios!
Alimenta bien a tu hijo,
dale de beber tu seno.
Vuelve a ser un bebé…
Mira sus huesos,
las lágrimas se han llevado toda su sed…
Todo su ser...
Nunca más volverá a llorar.
No me importa cómo o cuando,
lo único que tengo en claro
que amor por ti, he dejado de sentir.
Tus malditas palabras,
son dagas que no quiero recibir.
Dame más del odio que me expresas,
¡Alimenta este cuerpo!
Que revienta a tus expensas.
Deja que se deforme mi rostro,
quiero sádicamente, recibir todas tus ofensas.
¡Denigra más a la bestia!
¡No quiero recibir tu amor!
Si después recibiré tu rencor…
Soy tu sangre,
y mis venas envenenas.
¡Tu fe me enferma!
Alabas a Dios,
y sacrificas tu hijo a las tinieblas.
Más me valiera morir.
¡Blasfemas hasta de tu gente!
En mis espaldas,
invisibles van las llagas
que quedan de los latigazos de tu amor.
No eres santa, ¡ni cristiana!
¡No eres más de lo que eres!
No eres ni un ángel,
¿por qué debo soportarte?
¡Oh enviada, bendecida por Dios!
Alimenta bien a tu hijo,
dale de beber tu seno.
Vuelve a ser un bebé…
Mira sus huesos,
las lágrimas se han llevado toda su sed…
Todo su ser...
Nunca más volverá a llorar.
Vlad Kanon
Última edición: