Christian Jiménez
Poeta recién llegado
Se abalanza sobre mí,
me clava las uñas,
hace que me estremezca y
sé que no estaré a salvo mientras gruña.
El sudor se acumula en mi frente,
sin dejarme pensar para escapar;
mis piernas tiemblan, mis ojos vacilan,
mis huesos se rompen y mi corazón, latente,
sabe que pocos segundos pueden quedar
sin que pueda articular palabra ante esta fiera
que a cuatro patas se sostiene con dientes que destilan
un amargo olor a muerte, y, la verdad, yo morir no quisiera.
Es una bestia que se mantiene sobre mi pecho,
que me mira desafiante, que olisquea la sangre derramada,
que no se moverá, aunque el espacio en el que estamos no es estrecho,
y que no dudará en matarme con una sonrisa desencajada.
...Pues agárrense porque es el puñetero doberman del jardín,
que me vio saltando la valla de la casa
y que me ha metido en un lío de postín,
y, mientras, mi amada aguardando en su aposento, sin tener ni idea de lo que pasa.
Y yo que venía con ganas esta noche
mirad con la sorpresa que me hallo
que si lo sé me quedo a esperarla en mi coche
porque este chucho, sin trampas ni cartón, ha hecho de su capa un sayo.
me clava las uñas,
hace que me estremezca y
sé que no estaré a salvo mientras gruña.
El sudor se acumula en mi frente,
sin dejarme pensar para escapar;
mis piernas tiemblan, mis ojos vacilan,
mis huesos se rompen y mi corazón, latente,
sabe que pocos segundos pueden quedar
sin que pueda articular palabra ante esta fiera
que a cuatro patas se sostiene con dientes que destilan
un amargo olor a muerte, y, la verdad, yo morir no quisiera.
Es una bestia que se mantiene sobre mi pecho,
que me mira desafiante, que olisquea la sangre derramada,
que no se moverá, aunque el espacio en el que estamos no es estrecho,
y que no dudará en matarme con una sonrisa desencajada.
...Pues agárrense porque es el puñetero doberman del jardín,
que me vio saltando la valla de la casa
y que me ha metido en un lío de postín,
y, mientras, mi amada aguardando en su aposento, sin tener ni idea de lo que pasa.
Y yo que venía con ganas esta noche
mirad con la sorpresa que me hallo
que si lo sé me quedo a esperarla en mi coche
porque este chucho, sin trampas ni cartón, ha hecho de su capa un sayo.