susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un simple punto de luz bailando a otro ritmo me basta
para recordar cómo sonó la bisagra de la puerta, quién
la abrió y qué sucedió durante horas que duraron un
minuto recorrido por mil vidas.
Un cruce entre la sombra y el sol me sitúa en posición
de salida aventajada, a veces puedo; si no, espero a
que mi planeta deje de girar y envuelva en sabores
ácidos la humedad de mi saliva.
En ocasiones un sonido, en otras una visión, una idea
perdida entre paredes de hormigón que laberintan
caminos, un choque de pieles que no llegan a tocarse,
conversaciones a la deriva.
Distintos mundos en éste, éste en otros y vuelta a empezar
en la espiral sin fondo que no para de moverse y formar
conos de azúcar hilado pegado a mi boca, abierta
al contemplar tal maravilla.
para recordar cómo sonó la bisagra de la puerta, quién
la abrió y qué sucedió durante horas que duraron un
minuto recorrido por mil vidas.
Un cruce entre la sombra y el sol me sitúa en posición
de salida aventajada, a veces puedo; si no, espero a
que mi planeta deje de girar y envuelva en sabores
ácidos la humedad de mi saliva.
En ocasiones un sonido, en otras una visión, una idea
perdida entre paredes de hormigón que laberintan
caminos, un choque de pieles que no llegan a tocarse,
conversaciones a la deriva.
Distintos mundos en éste, éste en otros y vuelta a empezar
en la espiral sin fondo que no para de moverse y formar
conos de azúcar hilado pegado a mi boca, abierta
al contemplar tal maravilla.