la noche con su boca negra
se come mi ánimo.
la piel se eriza,
la angustia llega.
Solo la radio
ahuyenta la negra sombra
y me mete en su cajita
guardando mi alma herida.
Suave llega el día.
Desapareció el lobo
que aullaba en mi vientre,
se ilumina la casa,
y mis pies se alegran
de reposar en el suelo
sintiendo, como otras veces,
el ritmo de la calle,
el sol que no hiere.
se come mi ánimo.
la piel se eriza,
la angustia llega.
Solo la radio
ahuyenta la negra sombra
y me mete en su cajita
guardando mi alma herida.
Suave llega el día.
Desapareció el lobo
que aullaba en mi vientre,
se ilumina la casa,
y mis pies se alegran
de reposar en el suelo
sintiendo, como otras veces,
el ritmo de la calle,
el sol que no hiere.
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