Mucha rabia le tenía
a la sed, el condenado.
El buen vino y buenas rimas
del poeta eran hermanos.
Se le pasaba la inquina
con un folio y unos vasos
y mejor si moza y liga
le ocupaban el regazo.
Era inmensa su pericia
cuando el vino no era malo
y la dulce señorita
le ofrecía sus encantos.
Como un barco a la deriva
y con la pluma en la mano
su mirada era lasciva
mas el poema era grato.
El jamón era su vida,
y el chorizo cantimpalo,
y la musa en las rodillas
alimentando sus labios.
No tenía nunca prisa
y era amigo de relatos
que inventaba como artista,
como genio, como mago.
Yo escuchaba con envidia
sus historias de borracho...
Hoy su silla está vacía,
y él conversa con el diablo.
--..--
Churrete
a la sed, el condenado.
El buen vino y buenas rimas
del poeta eran hermanos.
Se le pasaba la inquina
con un folio y unos vasos
y mejor si moza y liga
le ocupaban el regazo.
Era inmensa su pericia
cuando el vino no era malo
y la dulce señorita
le ofrecía sus encantos.
Como un barco a la deriva
y con la pluma en la mano
su mirada era lasciva
mas el poema era grato.
El jamón era su vida,
y el chorizo cantimpalo,
y la musa en las rodillas
alimentando sus labios.
No tenía nunca prisa
y era amigo de relatos
que inventaba como artista,
como genio, como mago.
Yo escuchaba con envidia
sus historias de borracho...
Hoy su silla está vacía,
y él conversa con el diablo.
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Churrete