marquelo
Negrito villero
Cuando la muerte se escapa en humo.
Cuando la ausencia incendia la noche
para que no amanezcan
las locuras del suicida tragando un adiós;
en ese pedacito de aire que sobra y viaja
en esa epopeya que recorrió
la gaviota para el mensaje
Eres
como un espejo
y el amor se queda
cuando la lluvia deja de gritar.
Ahora todos estamos satisfechos:
La piedra enagenada vuelve a su orilla.
El cantar de los cantares del gallo
solo despierta la vida del pan en la mesa.
El amante atrapa sus recuerdos
con su bolsa de boca
ladeándose, como un viento ebrio.
Todos satisfechos
Y yo
Tengo demasiado tiempo
para amar tu silueta
que aún negocian el cabello y la sonrisa.
Demasiado tiempo
para elegirte un nombre
para que el amor no se desinfle en la boca.
Demasiado tiempo
para quedarme callado
quitarme la ropa
las cejas y el mentón.
Mis piernas clavadas
Mis brazos, extendidos
Solo los ojos
se alinean al olfato.
Se me caen todos los rostros
de tanto verte.
Tu belleza me lagrimea.