Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
No la mires con menosprecio,
piensa sin dolor en ella,
es caramelo y humana,
es mujer inmaculada
Medita muy profundo
en su rebelión
impetuosa y culpable,
allá en su aquelarre
a pesar de los horrores
recoge en su cuello
el bonito cabello negro.
Sobre las ramas de los árboles
que tapan la visión del bosque,
un tétrico cuervo se posa
para hacer callar los ruidos y
la agitación del cielo.
La luz de la fogata
la ilumina solamente a ella,
tímida y confusa en
medio de la noche,
derramando lágrimas amargas,
señalando al vacío con
voz cavernosa dice:
¡Aquí está la mujer tranquila
que iluminará la penumbra!.
piensa sin dolor en ella,
es caramelo y humana,
es mujer inmaculada
Medita muy profundo
en su rebelión
impetuosa y culpable,
allá en su aquelarre
a pesar de los horrores
recoge en su cuello
el bonito cabello negro.
Sobre las ramas de los árboles
que tapan la visión del bosque,
un tétrico cuervo se posa
para hacer callar los ruidos y
la agitación del cielo.
La luz de la fogata
la ilumina solamente a ella,
tímida y confusa en
medio de la noche,
derramando lágrimas amargas,
señalando al vacío con
voz cavernosa dice:
¡Aquí está la mujer tranquila
que iluminará la penumbra!.
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