Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Los aviones despegan y aterrizan.
El hombre no vuela por sí solo.
Quizá solo de todo pudiese…
O con todo pudiese…
¿Algo que me parezca bonito?
Un colibrí.
Las personas a veces se miran.
No todas comparten sus secretos.
Me puedo casar con un daguerrotipo, pero no sería legítimo.
Quien inventó la imprenta quizá desestimó otros inventos.
Quien inventó la poesía inventó la poesía.
Quizá solo, quizá acompañado.
Quizá por dentro.
Quizá la contempló en una rama, o en un parto.
Yo formo parte del primer poeta, o no.
La poesía se reinventa, pero su inventor no se tira de los pelos, ni está que se sube por las paredes.
La idea que se repite muchas veces es una obsesión.
El elefante brama.
La humanidad es una idea generalizada.
También un concepto.
La mente es algo que no podría explicar con palabras.
El diccionario guarda innumerables significados.
Un armario guarda diversas cosas, como ropa y utensilios.
También puede estar vacío.
Si yo dijera que estoy vacío, mentiría, pues mi cuerpo da cabida a órganos, huesos, músculos, tejidos, y un largo etcétera.
Si digo que tengo la mente en blanco, sería por una contraposición más que natural a mi hiperactividad neuronal.
También por el deseo de parecer alguien especial, capaz de controlar los estados de la mente.
Las gallinas ponen huevos.
Yo no soy redondo, ni ovoidal.
Si digo que soy algo, al instante siguiente lo cuestiono.
A veces sonrío por cumplir.
Otras, escribo porque sé que no necesito un motivo para escribir.
La calle nunca se mueve.
El esqueleto no mueve mis dedos.
A veces sudo, otras miro la hora.
Ahora escribo.
El papel no me dice lo que tengo que escribir.
Pero nunca sé lo que tengo que sentir.
Los caballos comen pienso.
Lo que pienso no me da de comer.
Las hojas caen en otoño de los árboles.
Algunas nunca caen.
La leche no se moja en las galletas.
Para arrepentirse de algo es necesario haber sentido que lo hiciste mal.
Los dinosaurios se extinguieron.
El ADN no es electrónico.
Soy yo porque no sé si soy yo quien hace todo esto.
El cerebro no gobierna el mundo.
Tampoco la querencia de gobernarlo.
Ni el sueño de gobernarlo.
Las estrellas brillan.
Las tumbas faraónicas guardan jeroglíficos.
Yo no.
No me busco.
No sé si lo parece, pero no me busco.
Justo antes de morir, solo miraré hacia delante.
El hombre no vuela por sí solo.
Quizá solo de todo pudiese…
O con todo pudiese…
¿Algo que me parezca bonito?
Un colibrí.
Las personas a veces se miran.
No todas comparten sus secretos.
Me puedo casar con un daguerrotipo, pero no sería legítimo.
Quien inventó la imprenta quizá desestimó otros inventos.
Quien inventó la poesía inventó la poesía.
Quizá solo, quizá acompañado.
Quizá por dentro.
Quizá la contempló en una rama, o en un parto.
Yo formo parte del primer poeta, o no.
La poesía se reinventa, pero su inventor no se tira de los pelos, ni está que se sube por las paredes.
La idea que se repite muchas veces es una obsesión.
El elefante brama.
La humanidad es una idea generalizada.
También un concepto.
La mente es algo que no podría explicar con palabras.
El diccionario guarda innumerables significados.
Un armario guarda diversas cosas, como ropa y utensilios.
También puede estar vacío.
Si yo dijera que estoy vacío, mentiría, pues mi cuerpo da cabida a órganos, huesos, músculos, tejidos, y un largo etcétera.
Si digo que tengo la mente en blanco, sería por una contraposición más que natural a mi hiperactividad neuronal.
También por el deseo de parecer alguien especial, capaz de controlar los estados de la mente.
Las gallinas ponen huevos.
Yo no soy redondo, ni ovoidal.
Si digo que soy algo, al instante siguiente lo cuestiono.
A veces sonrío por cumplir.
Otras, escribo porque sé que no necesito un motivo para escribir.
La calle nunca se mueve.
El esqueleto no mueve mis dedos.
A veces sudo, otras miro la hora.
Ahora escribo.
El papel no me dice lo que tengo que escribir.
Pero nunca sé lo que tengo que sentir.
Los caballos comen pienso.
Lo que pienso no me da de comer.
Las hojas caen en otoño de los árboles.
Algunas nunca caen.
La leche no se moja en las galletas.
Para arrepentirse de algo es necesario haber sentido que lo hiciste mal.
Los dinosaurios se extinguieron.
El ADN no es electrónico.
Soy yo porque no sé si soy yo quien hace todo esto.
El cerebro no gobierna el mundo.
Tampoco la querencia de gobernarlo.
Ni el sueño de gobernarlo.
Las estrellas brillan.
Las tumbas faraónicas guardan jeroglíficos.
Yo no.
No me busco.
No sé si lo parece, pero no me busco.
Justo antes de morir, solo miraré hacia delante.