BIETKA
Poeta recién llegado
La caja craneal se abre,
lúgubre y amenazadora.
Una luz anida en la bóveda de la psiquis
donde meditan orbitas vacías,
luz que es extinguida por un reflujo de rápidas corrientes del tiempo.
¡La luz proyecta los vasos sanguíneos!
Palpitan las sienes ante un impulso vital para sobrevivir
única y vicariamente en los laberintos del recuerdo.
¡Insolventes recuerdos!
Una vena late desesperada en lo alto de la frente,
mientras fragua imágenes de una pasado,
que nadie puede vivir conmigo.
¡Inmenso acopio de reminiscencias!
Premoniciones de lunas muertas;
Lunas que parecen deslizarse sobre los nervios
mientras las arterias salpican y decaen en sombras.
¡Engranajes rancios del tiempo!
LUANHA M.G
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