En el silencio de mi cama
me hablas y no te reconozco.
En la mañana tu voz es clara,
suena en mi pecho,
en la risa,
en lo que elijo hacer en el día,
y no te reconozco.
Los ojos son testigos de la luz,
las manos de la rugosidad,
de las caricias,
la boca de los besos…
y el corazón, la caja de los sentimientos.
me hablas y no te reconozco.
En la mañana tu voz es clara,
suena en mi pecho,
en la risa,
en lo que elijo hacer en el día,
y no te reconozco.
Los ojos son testigos de la luz,
las manos de la rugosidad,
de las caricias,
la boca de los besos…
y el corazón, la caja de los sentimientos.