III
Comenzó la moda de la chacharita
Rompimos botellas para vender vidrio
Pelamos los cables para vender cobre
Buscamos en el piso cualquier chatarrita.
La práctica ciruja se volvió un vicio
Y aunque parezca un negocio noble
También valían las porquerías ajenas
Sin los mandatos veinteñales cumplidos.
Con un amigo clase media pero no pobre
Entramos a la ex fábrica por la medianera
Simulamos que se nos cayó el fútbol
Para machacar todo tipo de rumores.
Fue mi primer y última práctica ratera
Sacar metales de un comercio vagabundo
La madurez me hizo entrar en razón
Pero mi vecino se graduó en esa carrera.
Le agarró un sentimiento tan profundo
A pedir regalos ciñendo un facón
Que el trabajo le comenzó a dar alergia
Y la plata digna le generaba escorbuto.
El hábito fue de hobbie a obsesión
Creyó muy oportuno hacer sinergia
Con su vecino, amigo, aprendiz de rata
Y se cruzó por la pared de mi galpón.
Parece que le dio un ataque de amnesia
Y una ráfaga de traición ingrata
Olvidó que lo llevaba a conocer lugares
Olvidó que le ayudé a aprobar materias
Las cosas que hurtó no eran baratas,
Las vendió a sus vecinos iguales
Y como casi todo tipo de fechoría
Terminó penalizado con nada.
Como si fueran consecuencias banales
De grande él quiso ser policía
Y no lo quise ver más, aunque cueste:
Nos separaban apenas dos pilares.
Comenzó la moda de la chacharita
Rompimos botellas para vender vidrio
Pelamos los cables para vender cobre
Buscamos en el piso cualquier chatarrita.
La práctica ciruja se volvió un vicio
Y aunque parezca un negocio noble
También valían las porquerías ajenas
Sin los mandatos veinteñales cumplidos.
Con un amigo clase media pero no pobre
Entramos a la ex fábrica por la medianera
Simulamos que se nos cayó el fútbol
Para machacar todo tipo de rumores.
Fue mi primer y última práctica ratera
Sacar metales de un comercio vagabundo
La madurez me hizo entrar en razón
Pero mi vecino se graduó en esa carrera.
Le agarró un sentimiento tan profundo
A pedir regalos ciñendo un facón
Que el trabajo le comenzó a dar alergia
Y la plata digna le generaba escorbuto.
El hábito fue de hobbie a obsesión
Creyó muy oportuno hacer sinergia
Con su vecino, amigo, aprendiz de rata
Y se cruzó por la pared de mi galpón.
Parece que le dio un ataque de amnesia
Y una ráfaga de traición ingrata
Olvidó que lo llevaba a conocer lugares
Olvidó que le ayudé a aprobar materias
Las cosas que hurtó no eran baratas,
Las vendió a sus vecinos iguales
Y como casi todo tipo de fechoría
Terminó penalizado con nada.
Como si fueran consecuencias banales
De grande él quiso ser policía
Y no lo quise ver más, aunque cueste:
Nos separaban apenas dos pilares.