• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

La Calle

calvared

Poeta veterano y reconocido en el portal.
Mira esa calle que repta
bulliciosa la colina,
que se pierde en arboledas,
que se aleja y que se olvida.

Mira esos autos que rugen,
esas gentes que trajinan…
y esas casas asomadas
con sonrientes marquesinas…

¡Cuántos secretos se duermen
en portales y en esquinas…!
¡cuántos amores se pierden
por la noche y por el día…!

Y esas luciérnagas de mástil
que bordean la avenida,
mudos testigos enhiestos
que nos miran desde arriba.

Son como estrellas que lucen
en fugaces compañías,
acosadas de neones,
que se ríen y que brillan.

Escucha el rugir de la noche
silenciosa que nos grita…
y escucha con qué cadencias
cabalgan allí las prisas…

Murióse allá la paciencia
que ya nadie resucita,
y pululan los deberes
que arañan la luz del día.

Escucha el sonido sordo
del silencio cuando grita…
y el rumor que lleva el auto
arrastro por la avenida.

Mira la calle que duerme
retozando y que se estira,
vacía de sus sonidos,
cuando alumbra la colina.

Las horas cuentan despacio
buscando la luz del día,
son relojes descarados
que caminan y caminan…

Y el sol escribe sus sombras
en las losas desvaídas
y calienta despertares
en los ojos que aún dormitan.
 
Me gustó, por un momento me imaginé la calle ascendente... con todo el paisaje.

Buen escrito.

Saludos!
 
Carlos, asomarme a tus letras es pisar el terreno con respeto y admiración por un talento que permite disfrutar cada nueva creación tuya. Fuerte este abrazo que atraviesa el atlántico en latita de sardinas...mis estrellas para ti y tu poesía que hoy dibuja la calle y la hace vívida...!
 
Mira esa calle que repta
bulliciosa la colina,
que se pierde en arboledas,
que se aleja y que se olvida.

Mira esos autos que rugen,
esas gentes que trajinan…
y esas casas asomadas
con sonrientes marquesinas…

¡Cuántos secretos se duermen
en portales y en esquinas…!
¡cuántos amores se pierden
por la noche y por el día…!

Y esas luciérnagas de mástil
que bordean la avenida,
mudos testigos enhiestos
que nos miran desde arriba.

Son como estrellas que lucen
en fugaces compañías,
acosadas de neones,
que se ríen y que brillan.

Escucha el rugir de la noche
silenciosa que nos grita…
y escucha con qué cadencias
cabalgan allí las prisas…

Murióse allá la paciencia
que ya nadie resucita,
y pululan los deberes
que arañan la luz del día.

Escucha el sonido sordo
del silencio cuando grita…
y el rumor que lleva el auto
arrastro por la avenida.

Mira la calle que duerme
retozando y que se estira,
vacía de sus sonidos,
cuando alumbra la colina.

Las horas cuentan despacio
buscando la luz del día,
son relojes descarados
que caminan y caminan…

Y el sol escribe sus sombras
en las losas desvaídas
y calienta despertares
en los ojos que aún dormitan.

Muy bueno, Carlos. Felicidades.

Un abrazo desde el Mediterráneo.
 
De pie y callado sigo Salvador aplausos blandiendo. Que barbaro!!! Estrellas hermano a este poemazo. Estas que le sacas punta a una bola de billar!!! Imparable!!!

Un abrazo!
 
(Sin palabras) solo Wow... espectacular... DIOS TE BENDIGA
 
Gracias, Leonardo, por tus efusivos comentarios. Un placer enorme saber que me lees. Abrazos compañero
Carlos
 
Mira esa calle que repta
bulliciosa la colina,
que se pierde en arboledas,
que se aleja y que se olvida.

Mira esos autos que rugen,
esas gentes que trajinan…
y esas casas asomadas
con sonrientes marquesinas…

¡Cuántos secretos se duermen
en portales y en esquinas…!
¡cuántos amores se pierden
por la noche y por el día…!

Y esas luciérnagas de mástil
que bordean la avenida,
mudos testigos enhiestos
que nos miran desde arriba.

Son como estrellas que lucen
en fugaces compañías,
acosadas de neones,
que se ríen y que brillan.

Escucha el rugir de la noche
silenciosa que nos grita…
y escucha con qué cadencias
cabalgan allí las prisas…

Murióse allá la paciencia
que ya nadie resucita,
y pululan los deberes
que arañan la luz del día.

Escucha el sonido sordo
del silencio cuando grita…
y el rumor que lleva el auto
arrastro por la avenida.

Mira la calle que duerme
retozando y que se estira,
vacía de sus sonidos,
cuando alumbra la colina.

Las horas cuentan despacio
buscando la luz del día,
son relojes descarados
que caminan y caminan…

Y el sol escribe sus sombras
en las losas desvaídas
y calienta despertares
en los ojos que aún dormitan.


Excelente! Carlos tu poesia me deleita,y me conmueve.
 
Mira esa calle que repta
bulliciosa la colina,
que se pierde en arboledas,
que se aleja y que se olvida.

Mira esos autos que rugen,
esas gentes que trajinan…
y esas casas asomadas
con sonrientes marquesinas…

¡Cuántos secretos se duermen
en portales y en esquinas…!
¡cuántos amores se pierden
por la noche y por el día…!

Y esas luciérnagas de mástil
que bordean la avenida,
mudos testigos enhiestos
que nos miran desde arriba.

Son como estrellas que lucen
en fugaces compañías,
acosadas de neones,
que se ríen y que brillan.

Escucha el rugir de la noche
silenciosa que nos grita…
y escucha con qué cadencias
cabalgan allí las prisas…

Murióse allá la paciencia
que ya nadie resucita,
y pululan los deberes
que arañan la luz del día.

Escucha el sonido sordo
del silencio cuando grita…
y el rumor que lleva el auto
arrastro por la avenida.

Mira la calle que duerme
retozando y que se estira,
vacía de sus sonidos,
cuando alumbra la colina.

Las horas cuentan despacio
buscando la luz del día,
son relojes descarados
que caminan y caminan…

Y el sol escribe sus sombras
en las losas desvaídas
y calienta despertares
en los ojos que aún dormitan.
"
Las horas cuentan despacio
buscando la luz del día,
son relojes descarados
que caminan y caminan… "

Un poema perfecto ... impresionante , maravilloso . un abrazo y racimos de estrellas !
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba