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La calma del olvido.

Antares

Poeta adicto al portal
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente

para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió

que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella

llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó

transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros

en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,

el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…

Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.

Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,

hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.
 
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente
para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió
que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella
llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó
transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros
en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,
el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…
Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.
Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,
hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.

Creo que no olvidamos, más bien recordamos sin dolor, con sana indiferencia, cuando la herida está cerrada y hay mejores cosas en que pensar.
El pasado tiene que servir de aprendizaje, pero no hay que quedarse a vivir en él.
Tu poesía es hermosa y es un gusto llegar a leerte.
Muy feliz semana.
 
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente
para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió
que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella
llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó
transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros
en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,
el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…
Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.
Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,
hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.



Me gustó mucho, Antares. Un cordial saludo!!
 
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente
para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió
que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella
llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó
transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros
en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,
el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…
Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.
Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,
hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.
Hermoso y profundo poema, muy bella tu obra Antares.

Felicidades y gracias por compartir.

Un abrazo luz para ti.
 
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente
para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió
que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella
llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó
transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros
en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,
el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…
Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.
Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,
hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.
Hermoso!
 
Muchísimas gracias Niña Golondrina por tu bello comentario sobre este mi poema. Me hace feliz que lo hayas disfrutado. Saludos amigables y feliz fin de semana.
 
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente
para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió
que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella
llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó
transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros
en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,
el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…
Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.
Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,
hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.

Descansa en el olvido, las experiencias junto a él todavía dejan que la
razón lo recuerde, es dolor o mas bien indiferencias para que
el pensamiento siga sanando sus heridas. me ha gustado mucho.
saludos amables de luzyabsenta
 
Ayer lo buscó a la hora mágica
en la que solían quedar.
Esperó…

Esperó lo suficiente
para entender que una piel no deja huella
si es ficticio el amor.

Comprendió
que uno olvida lo que no es importante,
el detalle que falta y el olvido que sobra.
Demasiado olvido…

Olvidó que ella
llegó después de una playa rota,
con un mutilado corazón,
de luchar contra el mundo,
por algo, para nada.

Se quedó
transformando el viento oceánico.

Colocó sus cuadros
en el pasillo de un pasado
cierto y frío.

Cuatro sillas, una mesa,
el sofá de las preguntas:
-¿Estás a gusto?
-¿Eres feliz?

Guarda silencio…
Aún no lo sabe.
-Quizás abra la ventana,
a veces huele bien el viento.

Le relaja ver su descanso.
Demente luz que refleja su cara.
Aprovecha ese dormitar
y se entretiene contando sus lunares,
aprovecha a mirarla.

Descansa,
hay tiempo para sanar,
hay tiempo para amar.

Encuentro altas dosis de comprensión, de asumir el riesgo al tiempo... el aderezo perfecto de tus versos es ese clima delicado que denota intimidad.
Yo aquí haciéndome una con tus versos, me encanto. Gracias
 

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