¡Qué tendrá el corazón de la campana
al romper su silencio a cualquier hora!
Su gemido lo sufre sin demora
por la tarde, la noche o la mañana.
Bajo el bronce una pena tan temprana
va quedando en la úvula que llora,
y su voz, melancólica y sonora,
envuelve a la meseta castellana.
El campanario en soledad añora
el lamento que tuvo su sonido...
se siente huérfano y sin voz ahora.
Y el triste llanto, que antes fue gemido,
de pronto es un rumor que se desflora
ausente el carillón de su latido.
PepeSori
SafeCreative
agosto2019
* En España, en muchos pueblos de Castilla, se robaron las campanas al quedar sumidos en el abandono y la despoblación
Última edición: