A la sombra del arcoíris,
nuestro club
donde nos encontramos el cuerpo
con otro beso en el portal numerado de corderillos negros.
Los malabares con las ilusiones
reflejadas en el brillo de sus uñas
y las azoteas con guitarras de luna pasan cantado por los versos…
El calor de la tinta derramado por la curvatura en las espinas de plata.
Marineritos que navegan abrigados con licor a topos
por su llanto de huesos.
Otro eslabón del rompehielos que hacía sonreír a las tabernas;
con la fibra llena de cariño,
de noche comprometida.
nuestro club
donde nos encontramos el cuerpo
con otro beso en el portal numerado de corderillos negros.
Los malabares con las ilusiones
reflejadas en el brillo de sus uñas
y las azoteas con guitarras de luna pasan cantado por los versos…
El calor de la tinta derramado por la curvatura en las espinas de plata.
Marineritos que navegan abrigados con licor a topos
por su llanto de huesos.
Otro eslabón del rompehielos que hacía sonreír a las tabernas;
con la fibra llena de cariño,
de noche comprometida.