La candela de mi vientre
susurra viva,
abre mi corazón,
destruye los pensamientos negros.
Es el rescoldo que me impulsa a la vida.
Abrazo las ascuas con ceniza
para que no se empendole la candela,
que dure el gusto cálido dentro,
para que siempre la tenga.
Cuando el deseo abanique los carbones
apenas rojizos,
la llamita salta al aire, baila.
Pero a mi me gusta serena,
metida en las entrañas del hornillo,
y de vez en cuando,
adornada de pavesas.
susurra viva,
abre mi corazón,
destruye los pensamientos negros.
Es el rescoldo que me impulsa a la vida.
Abrazo las ascuas con ceniza
para que no se empendole la candela,
que dure el gusto cálido dentro,
para que siempre la tenga.
Cuando el deseo abanique los carbones
apenas rojizos,
la llamita salta al aire, baila.
Pero a mi me gusta serena,
metida en las entrañas del hornillo,
y de vez en cuando,
adornada de pavesas.