Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La cara del tiempo
Hubo poetas sabios de la vida,
los tiempos que no invitan los relojes
esperan con su tiempo les arrojes
tres líneas en la historia detenida.
El ancho nunca llega a ver el frente
por alto que infinito nunca para;
los fondos son el largo consecuente
del tiempo que en el tiempo da la cara.
Por no dar un momento a la aventura
divisa el episodio adivinado
el sabio que concluye su andadura
y limpia en el instante su calzado.
Ya sabría el que sabe y el que ignoras
que alegrías existen porque lloras.
No es que la guerra sea necesaria
y la discordia sea indispensable.
No ya tengo la barba y sienes blancas
pero guardo secreto el invisible:
de la mano elegante orfebre plata,
los ensueños posibles son de oro
y un reloj sumergible en otro mundo.
Es la cara del tiempo la asistida
por conveniencia de pasar el rato,
pues al momento así, si no lo mato,
gano la muerte cuando se lapida.
Hubo poetas sabios de la vida,
los tiempos que no invitan los relojes
esperan con su tiempo les arrojes
tres líneas en la historia detenida.
El ancho nunca llega a ver el frente
por alto que infinito nunca para;
los fondos son el largo consecuente
del tiempo que en el tiempo da la cara.
Por no dar un momento a la aventura
divisa el episodio adivinado
el sabio que concluye su andadura
y limpia en el instante su calzado.
Ya sabría el que sabe y el que ignoras
que alegrías existen porque lloras.
No es que la guerra sea necesaria
y la discordia sea indispensable.
No ya tengo la barba y sienes blancas
pero guardo secreto el invisible:
de la mano elegante orfebre plata,
los ensueños posibles son de oro
y un reloj sumergible en otro mundo.
Es la cara del tiempo la asistida
por conveniencia de pasar el rato,
pues al momento así, si no lo mato,
gano la muerte cuando se lapida.
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