Burbuja de sal
Poeta recién llegado
Acurrucada en tu piel como un tatuaje salado. Como una caracola mecida por el mar y por la brisa llena de vida. Blanca, como la luz
caliente y húmeda, como la arena que se desliza entre los dedos.
Cegada por el destello del mar, te miraba alejarte ese día, camino de la orilla. Caminabas despacio y te acompañabas con serenidad.
La luz de aquel momento me recordó a los cuadros de Sorolla. Me emocioné al mirarte.
Sentía que aquél era un momento tuyo y supe que iba a recordarte así durante algún tiempo.
Me pregunté si también caminabas de aquella manera las veces que recorrías la playa de arriba abajo acompasado por la sistemática melodía de la soledad , entregado con rigor de animal inspeccionando su territorio, y libre en tu mundo mineral, Porque, de hecho, siempre te imagino libre, no solamente en tus largos paseos, sino bajo cualquier circunstancia, y esa visión debería haberme llevado a amarte con cierta distancia que, sin embargo, no fui capaz de establecer y ahora, mi amor, qué voy a contarte que tú no sepas, si hace ya cierto tiempo que se borraron nuestras huellas en la arena.
Cegada por el destello del mar, te miraba alejarte ese día, camino de la orilla. Caminabas despacio y te acompañabas con serenidad.
La luz de aquel momento me recordó a los cuadros de Sorolla. Me emocioné al mirarte.
Sentía que aquél era un momento tuyo y supe que iba a recordarte así durante algún tiempo.
Me pregunté si también caminabas de aquella manera las veces que recorrías la playa de arriba abajo acompasado por la sistemática melodía de la soledad , entregado con rigor de animal inspeccionando su territorio, y libre en tu mundo mineral, Porque, de hecho, siempre te imagino libre, no solamente en tus largos paseos, sino bajo cualquier circunstancia, y esa visión debería haberme llevado a amarte con cierta distancia que, sin embargo, no fui capaz de establecer y ahora, mi amor, qué voy a contarte que tú no sepas, si hace ya cierto tiempo que se borraron nuestras huellas en la arena.