La carcél

José rubiel Amaya Amaya

Poeta asiduo al portal
Vedme aquí sin caridad,
en rectángulo perverso,
con bastante variedad,
para la prosa o el verso.

Con violadores de niños,
homicidas indolentes,
afeminados cochinos,
que no se lavan los dientes.

Unos disque por estafa
se encuentran aquí guardados,
o por descuadre en la caja
donde extraviaron morados.

Aquí vimos hasta el fehó,
que licores manejaba.
tuvo un descuadre muy feo
él que tanto se adulaba.

Encontramos a “Tacones”,
dice ser de Pensilvania
esta por falsificaciones,
se codea con “Epifania”.

Lo molestan a menudo
por ser el más veterano,
y hasta cualquier peludo
le toca a veces el ano.

Hay unos juegos variados
para distraer la mente,
pero con ellos pelados
queda gran parte de gente.

Se utilizan cigarrillos
en remplazo del dinero,
pero hasta los calzoncillos
pierde allí, el más montañero.

Hay quien se cree más grande
en tamaño y posición.
mientras llega otro que mande
y lo baja del sillón.

El perro de la requisa
se encuentra traumatizado,
una fila huele a bueno,
y maluco al otro lado.

A la hora de la visita
esto es toda una tragedia;
hay que hacer una colita,
como de tres horas y media.

Chanclas, gafas y sombrero
es un vestido playero.
casi así, hay que asistir,
para entrar más ligero.

Somos doscientos setenta
que estamos aquí guardados,
y que vienen otros treinta,
para estar más hacinados.

Esto aquí es valle de lágrimas,
donde no se halla consuelo.
y se sentirá más y más;
cuando se vaya el abuelo.

Es una gran confusión,
unos vienen, otros van,
cada quien con su misión,
pero ahí todos están.

Unos cantan, otros gritan,
blasfeman aquí, contestan allá.
y algunos se creen
en el más halla.

Esto aquí es otro mundo,
es un mundo para locos.
donde hasta los vagabundos,
ruedan, ruedan, como cocos.

Los de la seguridad
se rotan con disimulo,
pero de amabilidad,
el gesto es casi nulo.

Vedme aquí ya prisionero
en manos de la fiscalía,
con un proceso tan severo
que a nadie desearía.

Los cargos que se me imputan
me tienen muy preocupado.
unos dolientes me insultan;
y no hay para el abogado.
 
Le pido el favor al que pueda, me corrija el titulo del poema en cuanto a la ubicación de la tilde, no pude hacerlo yo mismo. Gracias, y discúlpenme.
 
Vedme aquí sin caridad,
en rectángulo perverso,
con bastante variedad,
para la prosa o el verso.

Con violadores de niños,
homicidas indolentes,
afeminados cochinos,
que no se lavan los dientes.

Unos disque por estafa
se encuentran aquí guardados,
o por descuadre en la caja
donde extraviaron morados.

Aquí vimos hasta el fehó,
que licores manejaba.
tuvo un descuadre muy feo
él que tanto se adulaba.

Encontramos a “Tacones”,
dice ser de Pensilvania
esta por falsificaciones,
se codea con “Epifania”.

Lo molestan a menudo
por ser el más veterano,
y hasta cualquier peludo
le toca a veces el ano.

Hay unos juegos variados
para distraer la mente,
pero con ellos pelados
queda gran parte de gente.

Se utilizan cigarrillos
en remplazo del dinero,
pero hasta los calzoncillos
pierde allí, el más montañero.

Hay quien se cree más grande
en tamaño y posición.
mientras llega otro que mande
y lo baja del sillón.

El perro de la requisa
se encuentra traumatizado,
una fila huele a bueno,
y maluco al otro lado.

A la hora de la visita
esto es toda una tragedia;
hay que hacer una colita,
como de tres horas y media.

Chanclas, gafas y sombrero
es un vestido playero.
casi así, hay que asistir,
para entrar más ligero.

Somos doscientos setenta
que estamos aquí guardados,
y que vienen otros treinta,
para estar más hacinados.

Esto aquí es valle de lágrimas,
donde no se halla consuelo.
y se sentirá más y más;
cuando se vaya el abuelo.

Es una gran confusión,
unos vienen, otros van,
cada quien con su misión,
pero ahí todos están.

Unos cantan, otros gritan,
blasfeman aquí, contestan allá.
y algunos se creen
en el más halla.

Esto aquí es otro mundo,
es un mundo para locos.
donde hasta los vagabundos,
ruedan, ruedan, como cocos.

Los de la seguridad
se rotan con disimulo,
pero de amabilidad,
el gesto es casi nulo.

Vedme aquí ya prisionero
en manos de la fiscalía,
con un proceso tan severo
que a nadie desearía.

Los cargos que se me imputan
me tienen muy preocupado.
unos dolientes me insultan;
y no hay para el abogado.
Fiel retrato de la vida carcelera supongo ya que yo no puedo dar fe de ello, me ha gustado amigo José. Un abrazo. Paco.
 
Paco: Cierto, yo estuve de visita a un familiar, pero que cosa tan horrible, para entrar tremendo lío, y para salir es peor aún. Mira pues, lo que se me ocurrió escribir. Gracias por la visita. Un abrazo.
 

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