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Puse mi mano donde no debía,
quiso pecar mi mano pecadora;
la boca tras la mano iba, señora,
de sus senos, beber, amor, quería.
Su mano fue una espada por la mía
cara que no esperaba la traidora
caricia de su mano vengadora
por mi pobre mejilla yerta y fría.
Y es que la vi a mi lado tan hermosa,
los ojos como fuego y tan tostada
la piel que la pensé al lado desnuda
y comenzó a crecer dentro una cosa
que imaginé que usted era mi amada
sin advertir su mano cruel y cruda.
Eladio Parreño Elías
20-Agosto-2012
mmm
picaro escrito
me gusta...Neny:.