
Dulcísima señora del Toboso
otra vez lastimado y no en refriega,
mi herida tiene origen amoroso,
a vuestra fermosura mi alma ruega
atendáis sin desprecio esta mi cuita,
que es muy grande el amor que os profeso…
‘bella ingrata! dejádme que os repita
que no siento en mi causa que progreso.
Quisiera que sepáis y estad segura
que si sigue el desdén y es vuestro gusto
es posible que acabe en la locura
o muera de dolor y eso no es justo.
Seré por siempre tuyo hasta la muerte
aunque al buscar tu amor no tuve suerte.
El caballero de la triste figura
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