Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Él me invitaba a visitar a sus padres.
Una hermosa casa.
Se le llenaba la boca al referirse a ella.
Su jardín interior era un hueco de luz.
Su padre, ebanista.
Una hoja de maple cincelada.
Un caballo al galope con las crines al aire.
Adornos de madera en vez de fotografías familiares.
Él nos recibió.
Me dijo:
- estábamos oyendo “Carmen” y nos acordamos de ti.
- ¿Carmen? ¿la ópera?
- Si .
- Yo conozco la música, pero no la historia, ¿de qué se trata?
Solo esbozó una sonrisa.
Años después, vi la ópera en la tele.
Carmen, pobre gitana.
Entendí años después de su muerte.
Una hermosa casa.
Se le llenaba la boca al referirse a ella.
Su jardín interior era un hueco de luz.
Su padre, ebanista.
Una hoja de maple cincelada.
Un caballo al galope con las crines al aire.
Adornos de madera en vez de fotografías familiares.
Él nos recibió.
Me dijo:
- estábamos oyendo “Carmen” y nos acordamos de ti.
- ¿Carmen? ¿la ópera?
- Si .
- Yo conozco la música, pero no la historia, ¿de qué se trata?
Solo esbozó una sonrisa.
Años después, vi la ópera en la tele.
Carmen, pobre gitana.
Entendí años después de su muerte.