la casa y verano.

Cervantes mordiendo el aguigon,
mordiendo de nubes verdes,
los vasos vacíos,
sin silencio.

Campo de noche, en la silueta,
sin quitar el favor de sus ojos,
vacilando en las camas de noche a noche,
solo se vacila mirando al espejo.

Quitando los pajaros mudos, del dia
en que se nace, apartando del dolor su belleza,
y sin sacar del puerto, su ancho oleaje,
se mueve la pasta azul, por entender diferente.​
 

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