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La casa

penabad57

Poeta veterano en el portal
Nunca envejecerá la casa de la infancia.

En el recuerdo está viva
como un corazón que late.

Ahora ya no es mi casa,
no la habitan nuestros nombres.

El jardín sin podar parece un animal desvalido.

En la fachada hay grietas, en los ventanales
ya no veo la sombra de mi hermano tras los visillos.

Si cierro los ojos revive la luz en su interior,
hay música en las palabras
y un manantial de alegría
en el salón familiar.

Hay casas que nunca envejecen
por el amor que las tienes.
 
Nunca envejecerá la casa de la infancia.

En el recuerdo está viva
como un corazón que late.

Ahora ya no es mi casa,
no la habitan nuestros nombres.

El jardín sin podar parece un animal desvalido.

En la fachada hay grietas, en los ventanales
ya no veo la sombra de mi hermano tras los visillos.

Si cierro los ojos revive la luz en su interior,
hay música en las palabras
y un manantial de alegría
en el salón familiar.

Hay casas que nunca envejecen
por el amor que las tienes.
Yo voy a esa casa cada vez que puedo y aún están allí mis desaparecidos. Un abrazo, Ramón.
 
Nunca envejecerá la casa de la infancia.

En el recuerdo está viva
como un corazón que late.

Ahora ya no es mi casa,
no la habitan nuestros nombres.

El jardín sin podar parece un animal desvalido.

En la fachada hay grietas, en los ventanales
ya no veo la sombra de mi hermano tras los visillos.

Si cierro los ojos revive la luz en su interior,
hay música en las palabras
y un manantial de alegría
en el salón familiar.

Hay casas que nunca envejecen
por el amor que las tienes.
Un dulce recuerdo, que inspira a uno visitar.

Saludos
 
Nunca envejecerá la casa de la infancia.

En el recuerdo está viva
como un corazón que late.

Ahora ya no es mi casa,
no la habitan nuestros nombres.

El jardín sin podar parece un animal desvalido.

En la fachada hay grietas, en los ventanales
ya no veo la sombra de mi hermano tras los visillos.

Si cierro los ojos revive la luz en su interior,
hay música en las palabras
y un manantial de alegría
en el salón familiar.

Hay casas que nunca envejecen
por el amor que las tienes.
Hay casas que no quedan vacías aun cuando el último de sus habitantes se haya marchado, casas cimentadas en las queridas presencias, fraguadas con lazos irrompibles.
Muy hermoso poema, amigo Ramón. Gracias por permitirnos leer. Te dejo mi cordial abrazo.
 
Un poema muy bello, querido Ramón. Hay casas que son presencia, podría nombrar la casa de mi abuela materna, una casa a la que no faltaban las visitas por causa de mi abuela. Pudiera escribir un poema sobre mi abuela, creo le hice uno alguna vez. La imagen del hermano habla del valor de la familia, la casa trae nostalgias y tiene vida propia, me remitiste a la casa y te supuse de pie en frente de ella con la calle de por medio y pasando la puerta al fondo ese salón donde departían y a tu derecha, al frente de la casa, ví el hermano de pie, alto, delgado, su sombra en la venta empañada. Eso imaginé. (Si me paro como quien sale de la casa sería la ventana izquierda, eso imaginé), y sus paredes de cemento, de pintura clara.
 
Última edición:
Nunca envejecerá la casa de la infancia.

En el recuerdo está viva
como un corazón que late.

Ahora ya no es mi casa,
no la habitan nuestros nombres.

El jardín sin podar parece un animal desvalido.

En la fachada hay grietas, en los ventanales
ya no veo la sombra de mi hermano tras los visillos.

Si cierro los ojos revive la luz en su interior,
hay música en las palabras
y un manantial de alegría
en el salón familiar.

Hay casas que nunca envejecen
por el amor que las tienes.

Los recuerdos, a veces, son milagrosos y te hacen sentir porque aunque tu poema puede parecer triste tiene un poso de alegría sobre todo en los dos versos finales que te llevan al amor por una casa que, como dicen tus versos, nunca envejece.

Es un poema extraordinario y con mucho sentimiento, al menos a mí me ha emocionado porque tengo muy buenos recuerdos sobre casas en las que he vivido.

Abrazos poeta.
 
Un poema muy bello, querido Ramón. Hay casas que son presencia, podría nombrar la casa de mi abuela materna, una casa a la que no faltaban las visitas por causa de mi abuela. Pudiera escribir un poema sobre mi abuela, creo le hice uno alguna vez. La imagen del hermano habla del valor de la familia, la casa trae nostalgias y tiene vida propia, me remitiste a la casa y te supuse de pie en frente de ella con la calle de por medio y pasando la puerta al fondo ese salón donde departían y a tu derecha, al frente de la casa, ví el hermano de pie, alto, delgado, su sombra en la venta empañada. Eso imaginé. (Si me paro como quien sale de la casa sería la ventana izquierda, eso imaginé), y sus paredes de cemento, de pintura clara.
Gracias, Carolina. Es un bonito comentario el que dejas. Un abrazo.
 
Los recuerdos, a veces, son milagrosos y te hacen sentir porque aunque tu poema puede parecer triste tiene un poso de alegría sobre todo en los dos versos finales que te llevan al amor por una casa que, como dicen tus versos, nunca envejece.

Es un poema extraordinario y con mucho sentimiento, al menos a mí me ha emocionado porque tengo muy buenos recuerdos sobre casas en las que he vivido.

Abrazos poeta.
Gracias, Alberto, por la lectura y la generosidad del comentario. Un abrazo.
 
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