Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
Así pones tu pie en mi catedral
a tu paso se entona el canto llano,
y en cuanto posas tu irisada mano
tiende el ala de luces mi vitral.
No hay mármol en este pedestal
porque ya está aguardando a tu verano
que irrumpa en este lienzo tan anciano,
hace a mi corazón un mineral.
Un mineral dormido en la granada,
un lienzo que de craso fuese cera,
un mármol de una fiebre congelada,
un vitral cuya sombra te ofreciera,
un canto que por llano da ceguera,
ascienden por tu pie a tu fiel mirada.
a tu paso se entona el canto llano,
y en cuanto posas tu irisada mano
tiende el ala de luces mi vitral.
No hay mármol en este pedestal
porque ya está aguardando a tu verano
que irrumpa en este lienzo tan anciano,
hace a mi corazón un mineral.
Un mineral dormido en la granada,
un lienzo que de craso fuese cera,
un mármol de una fiebre congelada,
un vitral cuya sombra te ofreciera,
un canto que por llano da ceguera,
ascienden por tu pie a tu fiel mirada.
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