El Harrak Saad
tanjerino
Ella esta en la noche sola, y yo también. Entre sus velas y yo en el restaurante gélido, dos mesas vacías, nada perturba nuestro silencio. Ella no me ve como yo la miro mientras recoge una flor de su pecho. Tampoco veo como me contempla mientras robó un beso de mi copa de vino...
Ella no emite sonido, asimismo, yo no derramo agua sobre el mantel rosado de la tabla, nada perturba nuestra calma.
Ella esta sola, y yo en frente de su belleza, solo ¿Por qué no nos une la fragilidad? Me dije a mí mismo ¿Por qué no probar su vino?
Ella no me ve como yo la contemplo mientras se cruza de piernas ...Tampoco me percato como me mira cuando me quito el abrigo...
Nada nos molesta, ahora estamos compenetrados en el olvido ...
Nuestra cena fue, cada uno por separado, deliciosa.
Azul era la voz de la noche, yo no estaba solo, ella tampoco, juntos escuchamos el canto de la noche, nada rompía esa magia.
Ella no dijo : El amor nace un ser vivo, y anochece en idea, y yo tampoco respondí : El amor murió en una ilusión.
Ella no emite sonido, asimismo, yo no derramo agua sobre el mantel rosado de la tabla, nada perturba nuestra calma.
Ella esta sola, y yo en frente de su belleza, solo ¿Por qué no nos une la fragilidad? Me dije a mí mismo ¿Por qué no probar su vino?
Ella no me ve como yo la contemplo mientras se cruza de piernas ...Tampoco me percato como me mira cuando me quito el abrigo...
Nada nos molesta, ahora estamos compenetrados en el olvido ...
Nuestra cena fue, cada uno por separado, deliciosa.
Azul era la voz de la noche, yo no estaba solo, ella tampoco, juntos escuchamos el canto de la noche, nada rompía esa magia.
Ella no dijo : El amor nace un ser vivo, y anochece en idea, y yo tampoco respondí : El amor murió en una ilusión.
Última edición: