La cena

F. CABALLERO SÁNCHEZ

Poeta recién llegado
Quiero invitarla esta noche
a cenar, a donde quiera,
a esa mujer que, hace tiempo,
se va llenando de ojeras,
que calla como una santa,
que no suspira una queja,
que nos transmite en la sombra
su cariño y su prudencia;
esa mujer admirable
que es todo amor en esencia;
que nunca fue sacrificio
su dedicación, su entrega,
para criar a sus hijos
con ternura y con paciencia
y aunque aparece cansada
siempre la verás dispuesta
para cuidar a los nietos;
y calla porque no crean
que es egoísta queriendo
y hay que quererla… a la fuerza:
¿Te imaginas de quien hablo?
Amor mío, de tu suegra,
de mi madre, que me olvido
muchas veces de atenderla.
Quiero llevarla yo sólo,
para que me tenga cerca
y palpite con el hijo
que, al fin, se acuerda de ella;
porque el tiempo va pasando
y, con las prisas, se dejan
ciertas cosas importantes,
cosas que nunca debieran
ni olvidarse ni dejarlas
para ocasiones postreras…
como el amor de una madre
que es la joya más auténtica.
Si preciosa es cualquier joya
ésta es… la más perfecta.
Mañana te contaré
cómo transcurrió la cena.
o0o
Como había llamado ayer
diciendo que iba por ella
para cenar, ir al cine
o ir donde ella quisiera,
cuando llegué… me esperaba
algo nerviosa en la puerta.
Tenía puesto el vestido
y el abrigo de etiqueta,
el que apenas si se pone
si no es por alguna fiesta.
Y tan bien quiso arreglarse
que buscó a la peluquera
y le pidió le pusiese
todo el arte en su cabeza.
Su gesto era radiante,
su alegría era inmensa:
me dio dos besos sonoros
que me llenó de vergüenza…
(¡Vaya vergüenza de tonto
porque su madre lo besa!)
A sus amigas les dijo,
(y si se calla, revienta),
que saldría aquella noche
a pesar de sus dolencias
invitada… por un hombre…
¡en una cita secreta!
Y las dejó… con la intriga
por no decirles quién era.
Y se colgó de mi brazo
como hacen las mozuelas
felices y enamoradas
del galán que las requiebra.
La llevé a aquel restaurante
romántico de nuestra época
aquel del rincón coqueto,
y a media luz ¿lo recuerdas?
Ella no podía leer
el menú de nuestra cena:
-Se me olvidaron las gafas-
dijo en voz baja, coqueta.
Es por eso que ella quiso
que el menú se lo leyera.
Yo creo que no me oía
leyese lo que leyera:
me miraba atentamente
casi con la boca abierta…
Fue una velada magnífica
que recomiendo a cualquiera…
a cualquiera que se precie
de tener la madre cerca
y la quiera agasajar
con una sencilla cena…
que las madres lo agradecen
como si fuera una fiesta.
Te aconsejo, amigo mío,
si tu madre no está enferma
y la ves desenvolverse,
con achaques, pero entera…,
y antes que el viento o… la Parca
te la arrebate a la fuerza;
y antes que sólo te quede
la sombra de su presencia
y su imagen la adivines
como sombra que se aleja,
y antes que lamentes luego
no haber tenido con ella
ese merecido instante,
que, sin querer, todas sueñan
sin importar el tamaño
del regalo o la sorpresa,
como abrazarla y besarla
en un instante cualquiera,
y antes de que ya sea tarde
y la recuerdes con pena
y no tengas, como yo,
que mirar a las estrellas
para pedirle a mi madre,
que perdone mi pereza…
Llévala a cenar ahora
¡ahora!... que está tan cerca,
y la mimas con abrazos
que, por no darlos, te pesan
el día que la recuerdes
y quieras… pero no puedas,
y te maldigas del día…
que evitaste, por vergüenza,
el darle un beso a tu madre
delante de compañeras.
Y hazme caso, buen amigo:
¡Tu madre siempre te espera!
Y será aún más feliz
si, además, de que la besas,
te la cuelgas de tu brazo
y la invitas… ¡a una cena!
 
Última edición:
F. CABALLERO SÁNCHEZ;4996605 dijo:
Quiero invitarla esta nochea cenar, a donde quiera,a esa mujer que, hace tiempo,se va llenando de ojeras,que calla como una santa,que no suspira una queja,que nos transmite en la sombrasu cariño y su prudencia;esa mujer admirableque es todo amor en esencia;que nunca fue sacrificiosu dedicación, su entrega,para criar a sus hijoscon ternura y con pacienciay aunque aparece cansadasiempre la verás dispuestapara cuidar a los nietos;y calla porque no creanque es egoísta queriendoy hay que quererla… a la fuerza:¿Te imaginas de quien hablo?Amor mío, de tu suegra,de mi madre, que me olvidomuchas veces de atenderla. Quiero llevarla yo sólo,para que me tenga cercay palpite con el hijoque, al fin, se acuerda de ella;porque el tiempo va pasandoy, con las prisas, se dejanciertas cosas importantes,cosas que nunca debieranni olvidarse ni dejarlaspara ocasiones postreras…como el amor de una madreque es la joya más auténtica.Si preciosa es cualquier joyaésta es… la más perfecta. Mañana te contarécómo transcurrió la cena. o0oComo había llamado ayerdiciendo que iba por ellapara cenar, ir al cineo ir donde ella quisiera,cuando llegué… me esperabaalgo nerviosa en la puerta.Tenía puesto el vestidoy el abrigo de etiqueta,el que apenas si se ponesi no es por alguna fiesta.Y tan bien quiso arreglarseque buscó a la peluqueray le pidió le pusiesetodo el arte en su cabeza.Su gesto era radiante,su alegría era inmensa:me dio dos besos sonorosque me llenó de vergüenza…(¡Vaya vergüenza de tontoporque su madre lo besa!)A sus amigas les dijo,(y si se calla, revienta),que saldría aquella nochea pesar de sus dolenciasinvitada… por un hombre…¡en una cita secreta!Y las dejó… con la intrigapor no decirles quién era.Y se colgó de mi brazocomo hacen las mozuelasfelices y enamoradasdel galán que las requiebra.La llevé a aquel restauranteromántico de nuestra épocaaquel del rincón coqueto,y a media luz ¿lo recuerdas?Ella no podía leer el menú de nuestra cena:-Se me olvidaron las gafas-dijo en voz baja, coqueta.Es por eso que ella quisoque el menú se lo leyera.Yo creo que no me oíaleyese lo que leyera:me miraba atentamentecasi con la boca abierta…Fue una velada magníficaque recomiendo a cualquiera…a cualquiera que se preciede tener la madre cercay la quiera agasajarcon una sencilla cena…que las madres lo agradecencomo si fuera una fiesta.Te aconsejo, amigo mío,si tu madre no está enferma y la ves desenvolverse,con achaques, pero entera…,y antes que el viento o… la Parcate la arrebate a la fuerza;y antes que sólo te quedela sombra de su presenciay su imagen la adivines como sombra que se aleja,y antes que lamentes luegono haber tenido con ellaese merecido instante,que, sin querer, todas sueñansin importar el tamañodel regalo o la sorpresa,como abrazarla y besarlaen un instante cualquiera,y antes de que ya sea tardey la recuerdes con penay no tengas, como yo,que mirar a las estrellaspara pedirle a mi madre,que perdone mi pereza…Llévala a cenar ahora¡ahora!... que está tan cerca,y la mimas con abrazosque, por no darlos, te pesanel día que la recuerdesy quieras… pero no puedas,y te maldigas del día… que evitaste, por vergüenza,el darle un beso a tu madredelante de compañeras.Y hazme caso, buen amigo:¡Tu madre siempre te espera!Y será aún más felizsi, además, de que la besas, te la cuelgas de tu brazo y la invitas… ¡a una cena!
No cabe duda que la pluma iba cargada de inspiracion llena de nostalgia y melancolia. Muchas gracias por compartir tan bella obra. Saludos
 

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