La chica más triste de la ciudad
mira por la ventana.
Sale volando.
Gana la partida
que juega con la vida.
La chica más triste de la ciudad
nada en melancolía.
Esconde la alegría de su alma.
Guarda la calma.
Sabe que sólo ella sabe
lo que hay trás el cristal.
La chica más triste de la ciudad
ríe por dentro.
Tras su espejo:
chisteras con conejos,
brujas buenas con escobas,
alcobas de cuentos de hadas,
almohadas empadadas,
narices de payaso,
gatos con ovillos de lana.
La chica más triste de la ciudad
saca la lengua a la tristeza.
Se mofa de los cuerdos
que presumen de cordura.
Goza, gozando su locura.
MIGUEL PANDUJAR
mira por la ventana.
Sale volando.
Gana la partida
que juega con la vida.
La chica más triste de la ciudad
nada en melancolía.
Esconde la alegría de su alma.
Guarda la calma.
Sabe que sólo ella sabe
lo que hay trás el cristal.
La chica más triste de la ciudad
ríe por dentro.
Tras su espejo:
chisteras con conejos,
brujas buenas con escobas,
alcobas de cuentos de hadas,
almohadas empadadas,
narices de payaso,
gatos con ovillos de lana.
La chica más triste de la ciudad
saca la lengua a la tristeza.
Se mofa de los cuerdos
que presumen de cordura.
Goza, gozando su locura.
MIGUEL PANDUJAR
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