Sira
Poeta fiel al portal
La cicatriz
Trazo con los dedos mis viejas heridas
y mis cicatrices mal sanadas, más profundas.
Saboreando el adormecido dolor que ocultan
tras los ríos de sangre que emanan.
Las que, letárgicas, aún palpitan
bajo los escombros y las ruinas
de mis antiguos pecados y fallidos amores,
de mis remordimientos y mis temores
así como de mis cervales inquietudes e ilusiones.
Las reconozco y recorro una por una,
incansable, con la vista;
escrutando cada recodo y característica
que las justifica y delimita,
relatando a un tiempo mi fortuna.
Rememorando las lecciones por la fuerza inculcadas
y con lágrimas rubricadas, compulsadas y aprendidas.
Aquéllas que perduran, que nunca serán olvidadas.
Y tan sólo entonces brota, tan irreprimible
como una carcajada, desde el fondo del cieno
o tal vez desde el fondo del alma, la sonrisa...
rutilando victoriosa sobre las cenizas derramadas.
Trazo con los dedos mis viejas heridas
y mis cicatrices mal sanadas, más profundas.
Saboreando el adormecido dolor que ocultan
tras los ríos de sangre que emanan.
Las que, letárgicas, aún palpitan
bajo los escombros y las ruinas
de mis antiguos pecados y fallidos amores,
de mis remordimientos y mis temores
así como de mis cervales inquietudes e ilusiones.
Las reconozco y recorro una por una,
incansable, con la vista;
escrutando cada recodo y característica
que las justifica y delimita,
relatando a un tiempo mi fortuna.
Rememorando las lecciones por la fuerza inculcadas
y con lágrimas rubricadas, compulsadas y aprendidas.
Aquéllas que perduran, que nunca serán olvidadas.
Y tan sólo entonces brota, tan irreprimible
como una carcajada, desde el fondo del cieno
o tal vez desde el fondo del alma, la sonrisa...
rutilando victoriosa sobre las cenizas derramadas.
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