Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay una ciénaga
al borde del camino,
bulle en silencio
el limo de su olvido...
Quise evitar
el paso en sus dominios,
que ni mi sombra
rozara su mantillo.
El musgo pardo,
al pie del eucalipto,
hiere con saña
el madero cenizo.
Ramas desnudas
otoñando sin trinos,
sólo a los vientos
cobijan en su nido.
Grises los días,
atraviesan plomizos
el horizonte
que hechizó a los mirlos,
el sol se oculta
en zarzales de cirros
mientras me lloran
los ángeles su nimbo.
Un rayo lame,
con tenue y débil brillo,
del corazón
su apocado latido,
y miro al suelo...
no hay rastro, no hay indicio
en las arenas,
mis huellas espejismo,
mi voz un eco
engarzado en pedrisco....
Hay una ciénaga
al borde del camino,
mi sombra muerta
y los sueños cautivos.
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