musador
esperando...
En la orilla acorralada
los miró desde los juncos,
temblorosa:
detuvieron en silencio
la crueldad de la corrida
en su ronda.
El crepúsculo caía
con la tarde sobre el río,
en sus olas:
era ajeno al hondo drama
en su luz de magia incierta
que era agónica.
Ese instante detenido,
la mirada de las víctimas,
se enseñora
de la sangre que en el tiempo
del latido hace medida
de congojas.
Con garrotes en sus manos
detenidos en su aliento,
ceremonia:
un lugar para ese hombre
que conoce la piedad
y enamora.
A una voz, ya se adelantan:
hacia el río huye la cierva,
madre loca; (*)
en la orilla el cervatillo
pronto muere, con sollozo
que le ahogan.
Juntan leña ya los hombres
en su rito de la carne
que es sabrosa,
una mancha es en el río
esa madre que se pierde
en las sombras.
(*) Este verso merece una acotación. Eje del drama es la opción de la cierva por la vida, dejando al cervatillo. Cuando a mi pluma vino este verso recordé a las «locas de la plaza», esas heroicas madres que en mi patria optaron por la vida frente a la muerte que la desaparición de sus hijos les traía. ¿Traído el asunto de los pelos?: puede ser, así funcionan nuestras neuronas... Las opciones vitales son difíciles.
los miró desde los juncos,
temblorosa:
detuvieron en silencio
la crueldad de la corrida
en su ronda.
El crepúsculo caía
con la tarde sobre el río,
en sus olas:
era ajeno al hondo drama
en su luz de magia incierta
que era agónica.
Ese instante detenido,
la mirada de las víctimas,
se enseñora
de la sangre que en el tiempo
del latido hace medida
de congojas.
Con garrotes en sus manos
detenidos en su aliento,
ceremonia:
un lugar para ese hombre
que conoce la piedad
y enamora.
A una voz, ya se adelantan:
hacia el río huye la cierva,
madre loca; (*)
en la orilla el cervatillo
pronto muere, con sollozo
que le ahogan.
Juntan leña ya los hombres
en su rito de la carne
que es sabrosa,
una mancha es en el río
esa madre que se pierde
en las sombras.
(*) Este verso merece una acotación. Eje del drama es la opción de la cierva por la vida, dejando al cervatillo. Cuando a mi pluma vino este verso recordé a las «locas de la plaza», esas heroicas madres que en mi patria optaron por la vida frente a la muerte que la desaparición de sus hijos les traía. ¿Traído el asunto de los pelos?: puede ser, así funcionan nuestras neuronas... Las opciones vitales son difíciles.
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