Littera
Poeta asiduo al portal
Cuando late en el Norte el corazón del hielo,
la ciudad de los zares se muestra a la mirada
como un magno prodigio de belleza granada
sin parangón posible bajo el solemne cielo.
Afín al más liviano y suave terciopelo,
del gallardo Moscova la linfa aceitunada
discurre junto a ella y trae reflejada
la imagen de sus torres con placer y consuelo.
Innúmeros equinos de preclaro linaje
cruzan a la carrera cada cual de sus puentes
con el alado viento besándoles las crines.
Y en su centro se cubre con un áureo ropaje
un fasto templo donde, al decir de las gentes,
vibran las dulces voces de etéreos serafines.
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