Alecctriplem
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esos cuatro cafés servidos
me recuerdan a mi adolescencia
miraba poesía obsesiva, amarga
como una especie de poesía
enjaulada e impropia
donde no sabía sobre espectros
lágrimas, malestares.
Después estaba mi tierra
orgullosa de frío, yo
regresaba a casa
a sentirme infeliz.
La ciudad del olvido
estupefacta, se apropió
de sin fin de experiencias
que hasta las calles
parecían pulcros paraísos.
Sus noches eran bailes
y mi alma vivía encarnada
al fuego de un ángel.
No había límite, yo vivo
en la ciudad del olvido
sus banquetas
aplausos y gracias
aplastan toda clase de agujeros
la vibración y el sonido
juega aún con los dientes del ritmo.