• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La ciudad que hay en tus manos

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
LA CIUDAD QUE HAY EN TUS MANOS


Se abren en el cuenco de la noche

pétalos sangrientos como élitros

La concavidad de tus manos define

en las líneas que las entrecruzan

el plano de una ciudad con forma de renacuajo.


Por los arriates que circuncidan los paseos

monos asilvestrados gimen por recuperar su acervo humano

y trepan a los árboles buscando en las copas

que creen griales el elixir multiusos

besado por el primer rayo de sol.


Un aluvión de tortugas en crescendo

imita el paso cadencioso de los trenes de cercanías

obligando a las gardenias a agruparse

en los pechos suntuosos de las damas.


Ningún sombrero de copa ha disimulado su armónica geometría

al ser reclamado por el grácil bailarín desde el estrado

La orquesta derrama notas azules

mientras el viejo piano se desgrana en blanco y negro.


Todo ocurre en el silencio de la ciudad

que definen las líneas de tus blancas manos.

Todo ocurre mientras te invade el deseo

y eras doblemente cortejada como un zafiro o un gamo.


Tú aceptas graciosamente el reclamo

y repartes volantes rosas para el próximo sorteo.

La noche indiferente a la ausencia de la luna

sigue sangrando sus pétalos de gardenia mancillada.


Pensemos en el desierto tan lejano

en sus pìedras tan ardientes como los pozos de asfalto.
 
LA CIUDAD QUE HAY EN TUS MANOS


Se abren en el cuenco de la noche

pétalos sangrientos como élitros

La concavidad de tus manos define

en las líneas que las entrecruzan

el plano de una ciudad con forma de renacuajo.


Por los arriates que circuncidan los paseos

monos asilvestrados gimen por recuperar su acervo humano

y trepan a los árboles buscando en las copas

que creen griales el elixir multiusos

besado por el primer rayo de sol.


Un aluvión de tortugas en crescendo

imita el paso cadencioso de los trenes de cercanías

obligando a las gardenias a agruparse

en los pechos suntuosos de las damas.


Ningún sombrero de copa ha disimulado su armónica geometría

al ser reclamado por el grácil bailarín desde el estrado

La orquesta derrama notas azules

mientras el viejo piano se desgrana en blanco y negro.


Todo ocurre en el silencio de la ciudad

que definen las líneas de tus blancas manos.

Todo ocurre mientras te invade el deseo

y eras doblemente cortejada como un zafiro o un gamo.


Tú aceptas graciosamente el reclamo

y repartes volantes rosas para el próximo sorteo.

La noche indiferente a la ausencia de la luna

sigue sangrando sus pétalos de gardenia mancillada.


Pensemos en el desierto tan lejano

en sus pìedras tan ardientes como los pozos de asfalto.
Tu tipo de oscuridad es muy atrayente.
Otro abrazo, Miguel.
 
LA CIUDAD QUE HAY EN TUS MANOS


Se abren en el cuenco de la noche

pétalos sangrientos como élitros

La concavidad de tus manos define

en las líneas que las entrecruzan

el plano de una ciudad con forma de renacuajo.


Por los arriates que circuncidan los paseos

monos asilvestrados gimen por recuperar su acervo humano

y trepan a los árboles buscando en las copas

que creen griales el elixir multiusos

besado por el primer rayo de sol.


Un aluvión de tortugas en crescendo

imita el paso cadencioso de los trenes de cercanías

obligando a las gardenias a agruparse

en los pechos suntuosos de las damas.


Ningún sombrero de copa ha disimulado su armónica geometría

al ser reclamado por el grácil bailarín desde el estrado

La orquesta derrama notas azules

mientras el viejo piano se desgrana en blanco y negro.


Todo ocurre en el silencio de la ciudad

que definen las líneas de tus blancas manos.

Todo ocurre mientras te invade el deseo

y eras doblemente cortejada como un zafiro o un gamo.


Tú aceptas graciosamente el reclamo

y repartes volantes rosas para el próximo sorteo.

La noche indiferente a la ausencia de la luna

sigue sangrando sus pétalos de gardenia mancillada.


Pensemos en el desierto tan lejano

en sus pìedras tan ardientes como los pozos de asfalto.
Me gustó la utilización de que los monos salvajes buscan recuperar su humanidad, trepando árboles en busca de un elixir sagrado.

Saludos
 
Qué belleza, en mi imaginación
todo ocurrió en una fragantes noche de otoño, ud pasando por la calle y quedó flechado por una belleza (un mujeron, una Diosa).
Hermoso poema, muy entretenido verlo todo desde acá. Felicidades.
Saludos desde mi turbio Lago.
 
Atrás
Arriba