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La ciudad que muere al amanecer

Tema en 'Prosa: Obra maestra' comenzado por Kiket.12, 18 de Mayo de 2018. Respuestas: 0 | Visitas: 346

  1. Kiket.12

    Kiket.12 Poeta recién llegado

    Se incorporó:
    16 de Mayo de 2018
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    Género:
    Hombre
    Y desde lo más alto de mi terraza, vimos el atardecer en la ciudad donde los sueños no se rompen, con una copa de vida en la mano, y un pedazo de muerte en la otra. De fondo sonaba un dolor inhumano, un precioso dolor inhumano, con rima asonante y sentimiento añorado, un ritmo tranquilo y un noble piano.

    Desde allí se veían rayos de Siempre, rayos de Nunca, iluminando nuestra vida, pero también nuestra muerte; mientras, las sombras pasaban, guardando sus secretos en folios a oscuras; un dulce beso se rompía bajo el tenue susurro de una flor de sakura.

    Los libres cantaban a la luz de la Luna, y tu brazo rozaba mi cintura, en aquella íntima ventana, donde el humo consumía cada sueño que perdía sin querer. Allí, tú y yo, tan indecisos como el color del cielo, tan lejanos como Él de la Tierra; tan cercanos como el día y la noche, tan solos como las mismas estrellas.

    Nosotros vivimos como el aire muriendo en el arcén, pero tan efímeros. Sentimos el frío como ansias de creer, y tomamos otro sorbo de vida. Y desde allí tan arriba rozábamos la eternidad con manos de insolencia. Bebimos de la ignorancia traída del Olimpo. Olimos el miedo de la flor por caer, y sentimos el placer que brotaba entre los dos,acariciando un mechón recostado tranquilamente, y una rebeldía que inundaba nuestro ser.

    Y fue nuestra cena aquel atardecer, caníbales de un Sol a punto de morir, y la elegancia de mil millas por nacer; nuestro agua fue la Luna mojada con la sangre del ayer, aullando sobre tus pies sus delirios de ternura.
    Esclavos de cadenas, grilletes nuestras manos; gritan los amantes conscientes de sus labios, y se besan. Contemplamos asomados, y otro pedazo de muerte perdimos. Hasta el tiempo parece bello, él tampoco sabe que color ponerse. Sopla el viento celoso de la muerte, y vas y rompes tu copa de vida, destrozando cada silencio que tanto anhelamos.

    Y te fuiste.

    La Luna te echa de menos y la muerte te da de lado; y desde lo más alto de mi terraza, veo el amanecer en la ciudad donde los sueños no se rompen, pero siempre se están acabando.
     
    #1

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