E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estresante ciudad de cruzado camino,
laberinto en asfalto de coches saciado,
permanente zumbido en un aire viciado,
donde vueltas mil doy sin hallar mi destino.
En el nuevo babel del relato divino
a través del cristal de tal nicho adosado,
un urbano paisaje, horizonte velado,
por un bloque confín del extraño vecino.
Observando la plaza, desde esta atalaya,
y las sendas trazadas en que el ciudadano
se mantiene enjaulado como una cobaya.
Con el árbol del campo me siento su hermano,
como pájaro libre que canto no calla
orgulloso me encuentro de ser un aldeano.
laberinto en asfalto de coches saciado,
permanente zumbido en un aire viciado,
donde vueltas mil doy sin hallar mi destino.
En el nuevo babel del relato divino
a través del cristal de tal nicho adosado,
un urbano paisaje, horizonte velado,
por un bloque confín del extraño vecino.
Observando la plaza, desde esta atalaya,
y las sendas trazadas en que el ciudadano
se mantiene enjaulado como una cobaya.
Con el árbol del campo me siento su hermano,
como pájaro libre que canto no calla
orgulloso me encuentro de ser un aldeano.
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