El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
He abierto una consulta para los casos perdidos,
los que nadie quiere ya, los pacientes mas jodidos.
Cada vez que abro la puerta me estoy jugando la vida
pues viene cada majara de los que nunca se olvidan.
Tengo un asesino en paro, una monja castradora,
un espia sordomudo y una anciana violadora.
Llevamos mas de seis meses pero yo no veo mejora,
el asesino habla solo y si ve a la anciana llora.
Al espia le va la monja, ya balbucea por ella,
por eso ahora va castrado con un cristal de botella.
Están volviéndome loco, yo no aguanto esta tensión,
usaré terapia dura, "vamos todos al balcón".
Salimos pero el sicario coge en vilo al sordomudo
que colgando del abismo hablaba que echaba humo.
Lo suelta pero la abuela lo acecha como un jaguar,
lo ha violado varias veces, ya no lo soporta mas.
Se dirige al mueble bar y se lia a cabezazos,
necesita veinticuatro para hacérsela pedazos.
A estas dos les doy el alta, se han hecho amigas del alma,
dicen ser del lado oscuro y hasta me han sacado un arma.
Se han mudado a una cabaña para evitar que las cojan
y en el jardín cavan hoyos donde sus culpas arrojan.
Se hacen llamar Las Reviudas, han llegado tiempos nuevos,
cuando la yaya termina la sor les corta los huevos.
los que nadie quiere ya, los pacientes mas jodidos.
Cada vez que abro la puerta me estoy jugando la vida
pues viene cada majara de los que nunca se olvidan.
Tengo un asesino en paro, una monja castradora,
un espia sordomudo y una anciana violadora.
Llevamos mas de seis meses pero yo no veo mejora,
el asesino habla solo y si ve a la anciana llora.
Al espia le va la monja, ya balbucea por ella,
por eso ahora va castrado con un cristal de botella.
Están volviéndome loco, yo no aguanto esta tensión,
usaré terapia dura, "vamos todos al balcón".
Salimos pero el sicario coge en vilo al sordomudo
que colgando del abismo hablaba que echaba humo.
Lo suelta pero la abuela lo acecha como un jaguar,
lo ha violado varias veces, ya no lo soporta mas.
Se dirige al mueble bar y se lia a cabezazos,
necesita veinticuatro para hacérsela pedazos.
A estas dos les doy el alta, se han hecho amigas del alma,
dicen ser del lado oscuro y hasta me han sacado un arma.
Se han mudado a una cabaña para evitar que las cojan
y en el jardín cavan hoyos donde sus culpas arrojan.
Se hacen llamar Las Reviudas, han llegado tiempos nuevos,
cuando la yaya termina la sor les corta los huevos.