Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
LA CONVERSIÓN DEL PSIQUIATRA
¡Ah...! la sutil embriaguez de la locura...
la deliciosa angustia, el peligro y placer
que anuncian al alma la presencia pura
de la misteriosa belleza absoluta
Nos quita el aliento y nos fija los miembros....
¿De qué manera habré de situarme ante ello
cuando el feliz alucinado expansivo
despliega ante mí su mundo de ensueños
al que como psiquiatra y hombre me enfrento...
y no sucumbir al idílico canto
de sus sirenas hambrientas de los líricos Eros,
de poesía absurda y grotesca magia,
de abstrusas epopeyas fantásticas
que produce su afiebrado cerebro...?
¿Acaso vivo yo lo real y él lo irreal?
¿Quién está loco? ¿ mi lógica pura
o su hiper - realidad cuántica
que lo ha vuelto consumado poeta?
Pues ahora no lo sé muy bien.
Ya lo dijo Shakespeare en rudo sermón
El loco, el enamorado y el poeta
lo son solo respecto de su imaginación.
¿Acaso vivo yo lo real y él lo irreal?
¿Acaso yo debo impedir que florezcan
de lo profundo en él las urdimbres nuevas
de un surrealista mundo de pura intuición?
¡Si eso fuera así aquí va mi renuncia!
Mi loco paciente: ¡Tú eres mi doctor!
Enamorado y poeta ya no tengo cura
¡el mundo en que vives es mucho mejor!
EDUARDO MORGUENSTERN
¡Ah...! la sutil embriaguez de la locura...
la deliciosa angustia, el peligro y placer
que anuncian al alma la presencia pura
de la misteriosa belleza absoluta
Nos quita el aliento y nos fija los miembros....
¿De qué manera habré de situarme ante ello
cuando el feliz alucinado expansivo
despliega ante mí su mundo de ensueños
al que como psiquiatra y hombre me enfrento...
y no sucumbir al idílico canto
de sus sirenas hambrientas de los líricos Eros,
de poesía absurda y grotesca magia,
de abstrusas epopeyas fantásticas
que produce su afiebrado cerebro...?
¿Acaso vivo yo lo real y él lo irreal?
¿Quién está loco? ¿ mi lógica pura
o su hiper - realidad cuántica
que lo ha vuelto consumado poeta?
Pues ahora no lo sé muy bien.
Ya lo dijo Shakespeare en rudo sermón
El loco, el enamorado y el poeta
lo son solo respecto de su imaginación.
¿Acaso vivo yo lo real y él lo irreal?
¿Acaso yo debo impedir que florezcan
de lo profundo en él las urdimbres nuevas
de un surrealista mundo de pura intuición?
¡Si eso fuera así aquí va mi renuncia!
Mi loco paciente: ¡Tú eres mi doctor!
Enamorado y poeta ya no tengo cura
¡el mundo en que vives es mucho mejor!
EDUARDO MORGUENSTERN
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