La costumbre

poetakabik

Poeta veterano en el portal
Mecenas
Aquí en este voladizo congregados

ante el misterio afín que perseguimos,

dejando las vergüenzas aparcadas

en las serenas manos del momento,

en que las mismas fuerzas que flaquean

se alzan en rebelde movimiento,

sacudiendo como perro que empulgado

trata de liberarse del insecto

que liba en su torrente.

Nosotros, que manamos a la vida

porque la vida misma nos reclama,

abriendo nuestros ojos cada día

cuando el sol va tocando la alborada

que a las fauces de la noche ya no teme,

y emergen de las sombras asomados

los surcos que denotan la besana.

que lleva la simiente transplantada,

de hinojos, de hojarascas y cañadas.

Y los ríos, caudales germinados

de sorpresas, de humedales recuerdos,

en tardíos acueductos dibujados

en praderas desiertas.

La costumbre, el vicio de tener

algo para contar, nos hace

a veces importantes,

otras equivocadamente insulsos,

orates, adoquines, precios

de boca ajena, de importe

tan liviano como la levedad

que nos soporta dentro de las meninges,

la escuela esa donde el beber no cesa

y en hambrientos bostezos

se nos pasa la clase sin haber aprendido

y mañana… a volver a empezar.





 
Aquí en este voladizo congregados
ante el misterio afín que perseguimos,
dejando las vergüenzas aparcadas
en las serenas manos del momento,
en que las mismas fuerzas que flaquean
se alzan en rebelde movimiento,
sacudiendo como perro que empulgado
trata de liberarse del insecto
que liba en su torrente.
Nosotros, que manamos a la vida
porque la vida misma nos reclama,
abriendo nuestros ojos cada día
cuando el sol va tocando la alborada
que a las fauces de la noche ya no teme,
y emergen de las sombras asomados
los surcos que denotan la besana.
que lleva la simiente transplantada,
de hinojos, de hojarascas y cañadas.
Y los ríos, caudales germinados
de sorpresas, de humedales recuerdos,
en tardíos acueductos dibujados
en praderas desiertas.
La costumbre, el vicio de tener
algo para contar, nos hace
a veces importantes,
otras equivocadamente insulsos,
orates, adoquines, precios
de boca ajena, de importe
tan liviano como la levedad
que nos soporta dentro de las meninges,
la escuela esa donde el beber no cesa
y en hambrientos bostezos
se nos pasa la clase sin haber aprendido
y mañana… a volver a empezar.


el amor es eso. acostumbrarse a ver ciegamente y sentirse así.
 
Aquí en este voladizo congregados




ante el misterio afín que perseguimos,


dejando las vergüenzas aparcadas


en las serenas manos del momento,


en que las mismas fuerzas que flaquean


se alzan en rebelde movimiento,


sacudiendo como perro que empulgado


trata de liberarse del insecto


que liba en su torrente.


Nosotros, que manamos a la vida


porque la vida misma nos reclama,


abriendo nuestros ojos cada día


cuando el sol va tocando la alborada


que a las fauces de la noche ya no teme,


y emergen de las sombras asomados


los surcos que denotan la besana.


que lleva la simiente transplantada,


de hinojos, de hojarascas y cañadas.


Y los ríos, caudales germinados


de sorpresas, de humedales recuerdos,


en tardíos acueductos dibujados


en praderas desiertas.


La costumbre, el vicio de tener


algo para contar, nos hace


a veces importantes,


otras equivocadamente insulsos,


orates, adoquines, precios


de boca ajena, de importe


tan liviano como la levedad


que nos soporta dentro de las meninges,


la escuela esa donde el beber no cesa


y en hambrientos bostezos


se nos pasa la clase sin haber aprendido


y mañana… a volver a empezar.





Buenos versos estrellas merecidas a su escrito por presenta la costumbre del amor en tus letras.
 
Aquí en este voladizo congregados






ante el misterio afín que perseguimos,



dejando las vergüenzas aparcadas



en las serenas manos del momento,



en que las mismas fuerzas que flaquean



se alzan en rebelde movimiento,



sacudiendo como perro que empulgado



trata de liberarse del insecto



que liba en su torrente.



Nosotros, que manamos a la vida



porque la vida misma nos reclama,



abriendo nuestros ojos cada día



cuando el sol va tocando la alborada



que a las fauces de la noche ya no teme,



y emergen de las sombras asomados



los surcos que denotan la besana.



que lleva la simiente transplantada,



de hinojos, de hojarascas y cañadas.



Y los ríos, caudales germinados



de sorpresas, de humedales recuerdos,



en tardíos acueductos dibujados



en praderas desiertas.



La costumbre, el vicio de tener



algo para contar, nos hace



a veces importantes,



otras equivocadamente insulsos,



orates, adoquines, precios



de boca ajena, de importe



tan liviano como la levedad



que nos soporta dentro de las meninges,



la escuela esa donde el beber no cesa



y en hambrientos bostezos



se nos pasa la clase sin haber aprendido



y mañana… a volver a empezar.





Buenos versos estrellas merecidas a su escrito por presenta la costumbre del amor en tus letras.


Gracias por detenertentre mis versos, un abrazo
 
Aquí en este voladizo congregados




ante el misterio afín que perseguimos,


dejando las vergüenzas aparcadas


en las serenas manos del momento,


en que las mismas fuerzas que flaquean


se alzan en rebelde movimiento,


sacudiendo como perro que empulgado


trata de liberarse del insecto


que liba en su torrente.


Nosotros, que manamos a la vida


porque la vida misma nos reclama,


abriendo nuestros ojos cada día


cuando el sol va tocando la alborada


que a las fauces de la noche ya no teme,


y emergen de las sombras asomados


los surcos que denotan la besana.


que lleva la simiente transplantada,


de hinojos, de hojarascas y cañadas.


Y los ríos, caudales germinados


de sorpresas, de humedales recuerdos,


en tardíos acueductos dibujados


en praderas desiertas.


La costumbre, el vicio de tener


algo para contar, nos hace


a veces importantes,


otras equivocadamente insulsos,


orates, adoquines, precios


de boca ajena, de importe


tan liviano como la levedad


que nos soporta dentro de las meninges,


la escuela esa donde el beber no cesa


y en hambrientos bostezos


se nos pasa la clase sin haber aprendido


y mañana… a volver a empezar.









que bonito!! y que bien hecho! ya tenia tiempo sin leerlo!! pero ha sido muy grata la oportunidad! saludos poeta muchos saludos!!
 
Aquí en este voladizo congregados
ante el misterio afín que perseguimos,
dejando las vergüenzas aparcadas
en las serenas manos del momento,
en que las mismas fuerzas que flaquean
se alzan en rebelde movimiento,
sacudiendo como perro que empulgado
trata de liberarse del insecto
que liba en su torrente.
Nosotros, que manamos a la vida
porque la vida misma nos reclama,
abriendo nuestros ojos cada día
cuando el sol va tocando la alborada
que a las fauces de la noche ya no teme,
y emergen de las sombras asomados
los surcos que denotan la besana.
que lleva la simiente transplantada,
de hinojos, de hojarascas y cañadas.
Y los ríos, caudales germinados
de sorpresas, de humedales recuerdos,
en tardíos acueductos dibujados
en praderas desiertas.
La costumbre, el vicio de tener
algo para contar, nos hace
a veces importantes,
otras equivocadamente insulsos,
orates, adoquines, precios
de boca ajena, de importe
tan liviano como la levedad
que nos soporta dentro de las meninges,
la escuela esa donde el beber no cesa
y en hambrientos bostezos
se nos pasa la clase sin haber aprendido
y mañana… a volver a empezar.



Hola, qué somos los seres humanos? sólo una rutina acostumbrada, al salirnos un poquito de la línea, no falta quien nos arrastre de nuevo hacia el camino. la costumbre se impone en nuestras vidas, pero de vez en cuando hay que torcer la esquina. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
¡SONRIE!
 
la descripcion de lo que comunmente llamamos
costumbre
algo asi como hacer lo mismo adiario
un gusto leer estas bellas letras
 
Aquí en este voladizo congregados




ante el misterio afín que perseguimos,


dejando las vergüenzas aparcadas


en las serenas manos del momento,


en que las mismas fuerzas que flaquean


se alzan en rebelde movimiento,


sacudiendo como perro que empulgado


trata de liberarse del insecto


que liba en su torrente.


Nosotros, que manamos a la vida


porque la vida misma nos reclama,


abriendo nuestros ojos cada día


cuando el sol va tocando la alborada


que a las fauces de la noche ya no teme,


y emergen de las sombras asomados


los surcos que denotan la besana.


que lleva la simiente transplantada,


de hinojos, de hojarascas y cañadas.


Y los ríos, caudales germinados


de sorpresas, de humedales recuerdos,


en tardíos acueductos dibujados


en praderas desiertas.


La costumbre, el vicio de tener



algo para contar, nos hace



a veces importantes,


otras equivocadamente insulsos,


orates, adoquines, precios


de boca ajena, de importe


tan liviano como la levedad


que nos soporta dentro de las meninges,


la escuela esa donde el beber no cesa


y en hambrientos bostezos


se nos pasa la clase sin haber aprendido


y mañana… a volver a empezar.









Me ha gustado grandemente su poema, tiene un flujo maravilloso de fuerza y a la vez es volátil con esas imágenes tan bellas, libre y sonoro, muy hermoso poema.
 
Aquí en este voladizo congregados




ante el misterio afín que perseguimos,


dejando las vergüenzas aparcadas


en las serenas manos del momento,


en que las mismas fuerzas que flaquean


se alzan en rebelde movimiento,


sacudiendo como perro que empulgado


trata de liberarse del insecto


que liba en su torrente.


Nosotros, que manamos a la vida


porque la vida misma nos reclama,


abriendo nuestros ojos cada día


cuando el sol va tocando la alborada


que a las fauces de la noche ya no teme,


y emergen de las sombras asomados


los surcos que denotan la besana.


que lleva la simiente transplantada,


de hinojos, de hojarascas y cañadas.


Y los ríos, caudales germinados


de sorpresas, de humedales recuerdos,


en tardíos acueductos dibujados


en praderas desiertas.


La costumbre, el vicio de tener


algo para contar, nos hace


a veces importantes,


otras equivocadamente insulsos,


orates, adoquines, precios


de boca ajena, de importe


tan liviano como la levedad


que nos soporta dentro de las meninges,


la escuela esa donde el beber no cesa


y en hambrientos bostezos


se nos pasa la clase sin haber aprendido


y mañana… a volver a empezar.







Otra vez ... ahí en el banquillo, suponiendo q esta vez si germinará la semilla que ingerimos.. Y sola, retorna la esperanza .... (costumbre con vestido nuevo) Grato llegar a tus lineas. Besos.
 
Mary C. López;2730736 dijo:
Otra vez ... ahí en el banquillo, suponiendo q esta vez si germinará la semilla que ingerimos.. Y sola, retorna la esperanza .... (costumbre con vestido nuevo) Grato llegar a tus lineas. Besos.

Gracias por pasar, un abrazo
 
Pues es la vida, la rutina, el ir y venir de cada sol y cada luna...
Lo bueno está que en medio de esa rutina, sepamos ver la diferencia entre un dia y otro.
Mil besos.
 

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