prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si me vieras
cuando estoy abrazando tu ausencia
y la contagio de amor.
Hay amaneceres que ocurren
sin dar tiempo a que la luna se vuelva piedra
y los recuerdos se arrancan de la cruz de la inercia
... Sustraen mis venas
como ratas de cera
que diluyen sombras sobre un rostro de arcángel.
Por mis túneles se asfixia un ojo de cíclope que apunta
al desagüe del tiempo
aquellas pinturas ahumadas
que habitan un rincón de la infancia
donde acostumbraba a comer
(cuando no había suficientes mariposas en el cielo)
con las rodillas sangrando sobre cáscaras de nueces
infectadas por bacterias que gritaban a una lágrima
y sepultaban su pureza entre raíces
de un cultivo de maíz destrozado por jabalíes.
Parece
que viviera en un mundo de férulas
entre fracturas de tiempo
y un descobijo de siringas de lluvia medrando cicutas
sobre el pavimento que se alimenta con pasos mendigando eternidad.
Olvido de mi vida, no vuelvas...
que prefiero los clavos del pasado
y no arrodillar al sol
que nació delgado como un ave que atravesó el océano,
como el punto
de esa frase impronunciable que es la muerte.
Si me vieras
cuando estoy abrazando tu ausencia
y la infecto de infiernos,
la hago un paraíso en toda regla.
cuando estoy abrazando tu ausencia
y la contagio de amor.
Hay amaneceres que ocurren
sin dar tiempo a que la luna se vuelva piedra
y los recuerdos se arrancan de la cruz de la inercia
... Sustraen mis venas
como ratas de cera
que diluyen sombras sobre un rostro de arcángel.
Por mis túneles se asfixia un ojo de cíclope que apunta
al desagüe del tiempo
aquellas pinturas ahumadas
que habitan un rincón de la infancia
donde acostumbraba a comer
(cuando no había suficientes mariposas en el cielo)
con las rodillas sangrando sobre cáscaras de nueces
infectadas por bacterias que gritaban a una lágrima
y sepultaban su pureza entre raíces
de un cultivo de maíz destrozado por jabalíes.
Parece
que viviera en un mundo de férulas
entre fracturas de tiempo
y un descobijo de siringas de lluvia medrando cicutas
sobre el pavimento que se alimenta con pasos mendigando eternidad.
Olvido de mi vida, no vuelvas...
que prefiero los clavos del pasado
y no arrodillar al sol
que nació delgado como un ave que atravesó el océano,
como el punto
de esa frase impronunciable que es la muerte.
Si me vieras
cuando estoy abrazando tu ausencia
y la infecto de infiernos,
la hago un paraíso en toda regla.
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