Malena Marquez
Poeta veterana en el Portal
y un mendigo fuera de un templo
tiene la mano extendida.
La cobija que no abriga
y el alma que se enfría.
La medida de su tiempo
son las mañanas perdidas
y la noche es un puñal que lo aniquila.
Al filo del asfalto rechinan sus dientes
cuando de acero es su gris filamento.
Murmura...quizás palabras quizás plegarias,
la gente camina algunos lo miran,
otros ignoran el rostro de la injusticia
cada vez que levanta
la mirada que carga una carga muy pesada.
Hoy las noticias hablan de su muerte.
Tenía cadenas en las manos
y espinas en la frente.
Alguna vez sonreía
y entre ese y otros milagros
se fue con apenas treinta y poco
treinta y nada en la vida.
Hay una cruz clavada en una esquina
un mendigo levanta los ojos
y en su rostro resucita la esperanza
de que al fin nos demos cuenta...
de todo
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