Manuel Trigo
Poeta recién llegado
Los ojos en los balcones ven vivo lo muerto.]
Lo que antes no tenía voz, ahora,
no tiene precio.
Abro la ventana y me inunda la calma,
Ya la ilusión florece de un gesto, un pañuelo,]
el eco de una voz desata un concierto.
Y paradójicamente, más que nunca,
el viento resopla libertad.
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Este poema lo escribí cuando me quedé embobado mirando lo que hacía la gente en su balcón durante la cuarentena.
Espero que os guste.
Lo que antes no tenía voz, ahora,
no tiene precio.
Abro la ventana y me inunda la calma,
Ya la ilusión florece de un gesto, un pañuelo,]
el eco de una voz desata un concierto.
Y paradójicamente, más que nunca,
el viento resopla libertad.
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Este poema lo escribí cuando me quedé embobado mirando lo que hacía la gente en su balcón durante la cuarentena.
Espero que os guste.