NetJ.García
Poeta recién llegado
LA CULPA ES DE NOSOTROS
Hay instantes en los que siento
cómo mi alma cede y se desmorona;
entonces quisiera desaparecer, disgregarme
y volver a brillar en el centro de algún incierto astro.
A veces maldigo a mis cándidos antepasados,
aquellos que bajaron de las ramas y comenzaron
la historia de nuestro viaje. El declive
no se hizo esperar: la culpa es de nosotros.
Cada latigazo es un pétalo que se desprende de la flor,
cada ahorcado, un río que se seca y jamás brota;
cada mutilado, una rama que se quiebra y no renace;
cada muerte, una herida que a todos nos debería doler,
porque rey y súbdito, dueño y esclavo,
agresor y víctima, asiático, negro, ario o mulato,
hembra, macho todos somos animales,
plantas, hongos, protistas y bacterias hebra del mismo hilo.
Cada certera bala es un devastador ciclón que todo arrasa;
cada espada, una atrocidad; cada bomba: miles de espadas;
cada guerra, un abrasador hierro que nos atraviesa el pecho;
cada holocausto, cada genocidio La culpa es de nosotros,
porque nos pierden los deseos de poder y no logramos regresar,
porque nos creemos superiores y somos soberbia nomás,
porque nos empeñamos en progresar y no nos damos cuenta
de que lo que estamos haciendo es degollar el futuro a los que llegan.
Por favor: no más desgarradoras penas ni extirpados sentimientos,
no más corazones brutalmente arrancados de floridos pechos.
Ahora: cedamos, rectifiquemos y apoyémonos, compartamos;
estamos a tiempo todo empieza a pudrirse, pero hay tiempo,
porque si acabamos con la vida ya no podremos decir,
ni si quiera, que:
La culpa es de nosotros.
Hay instantes en los que siento
cómo mi alma cede y se desmorona;
entonces quisiera desaparecer, disgregarme
y volver a brillar en el centro de algún incierto astro.
A veces maldigo a mis cándidos antepasados,
aquellos que bajaron de las ramas y comenzaron
la historia de nuestro viaje. El declive
no se hizo esperar: la culpa es de nosotros.
Cada latigazo es un pétalo que se desprende de la flor,
cada ahorcado, un río que se seca y jamás brota;
cada mutilado, una rama que se quiebra y no renace;
cada muerte, una herida que a todos nos debería doler,
porque rey y súbdito, dueño y esclavo,
agresor y víctima, asiático, negro, ario o mulato,
hembra, macho todos somos animales,
plantas, hongos, protistas y bacterias hebra del mismo hilo.
Cada certera bala es un devastador ciclón que todo arrasa;
cada espada, una atrocidad; cada bomba: miles de espadas;
cada guerra, un abrasador hierro que nos atraviesa el pecho;
cada holocausto, cada genocidio La culpa es de nosotros,
porque nos pierden los deseos de poder y no logramos regresar,
porque nos creemos superiores y somos soberbia nomás,
porque nos empeñamos en progresar y no nos damos cuenta
de que lo que estamos haciendo es degollar el futuro a los que llegan.
Por favor: no más desgarradoras penas ni extirpados sentimientos,
no más corazones brutalmente arrancados de floridos pechos.
Ahora: cedamos, rectifiquemos y apoyémonos, compartamos;
estamos a tiempo todo empieza a pudrirse, pero hay tiempo,
porque si acabamos con la vida ya no podremos decir,
ni si quiera, que:
La culpa es de nosotros.