La culpa.
Cuentan que este pueblo oscuro y sombrío fue antaño luminoso y colorido, pero a raíz de la desaparición del joven maestro, una densa sombra se adentro por sus calles y aunque sus habitantes se encerraron en sus casas, la sombra penetró por las fisuras e invadió sus almas. Desde entonces dejaron de ser alegres y vitales convirtiéndose en sombras huidizas y temerosas; los jardines se marchitaron; los árboles jamás volvieron a dar frutos; los niños que dejaron de jugar y reír, permanecen aletargados, como marionetas sin dueño.
Todo empezó en la imaginación de la pequeña Marta: Contó a sus amigas que el joven maestro la había besado como en las películas. Esa noche Mario, agonizante, creyó que el pueblo entero se había vuelto loco, nunca llegó a saber de qué lo acusaban. Cuando Marta confesó su mentira era ya demasiado tarde.
Dicen que el joven Mario yace con su coche en el fondo del lago y que desde entonces, la culpa se adueño del pueblo.
Todo empezó en la imaginación de la pequeña Marta: Contó a sus amigas que el joven maestro la había besado como en las películas. Esa noche Mario, agonizante, creyó que el pueblo entero se había vuelto loco, nunca llegó a saber de qué lo acusaban. Cuando Marta confesó su mentira era ya demasiado tarde.
Dicen que el joven Mario yace con su coche en el fondo del lago y que desde entonces, la culpa se adueño del pueblo.
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