Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Afuera, las campanas estallaron….
La razón del hombre se hizo polvo de luna.
Hoy, los “mueras” hechizan la vida
- En irónico estatuto –
Real es la sangre de los incontables frutos
que abren su llanto al infinito hostil
desde el fango cosido en arenas de dolor…
Adentro:
“Duerme mi niño a la ro ro ró.
Duerme mi niño, duerme mi amor…”
(La tierra se desgrana en manos de la ignominia
¡Dios nos libre del espanto!)
Se pierde el discernimiento del homicidio.
- En la guerra también hay pecados –
Y los corazones hierven locos
en los calderos de inicua desesperación.
“Duerme pequeño no hay que temer
a la ro ro ró que mis brazos son tu bien…”
//Las lunas viajan negras y los soles amargos//
“Duerme tesoro, entre versos largos
a la ro ro ró, con estrellas en cristales…”
//Las gargantas abiertas como ventanales//
“Duérmete chiquillo de rizos divinos
sueña con aromas dulces y juegos eternos…”
Afuera se erigen cantos al veneno
ensalzando al poder de grandes rastras y malditos.
Se cuentan botines de almas en pena
colgando los cuerpos como enredadera…
Y adentro se teje, en refrescante desvelo:
“A la ro ro, mi niño, a la ro ro mi anhelo…”
©
La razón del hombre se hizo polvo de luna.
Hoy, los “mueras” hechizan la vida
- En irónico estatuto –
Real es la sangre de los incontables frutos
que abren su llanto al infinito hostil
desde el fango cosido en arenas de dolor…
Adentro:
“Duerme mi niño a la ro ro ró.
Duerme mi niño, duerme mi amor…”
(La tierra se desgrana en manos de la ignominia
¡Dios nos libre del espanto!)
Se pierde el discernimiento del homicidio.
- En la guerra también hay pecados –
Y los corazones hierven locos
en los calderos de inicua desesperación.
“Duerme pequeño no hay que temer
a la ro ro ró que mis brazos son tu bien…”
//Las lunas viajan negras y los soles amargos//
“Duerme tesoro, entre versos largos
a la ro ro ró, con estrellas en cristales…”
//Las gargantas abiertas como ventanales//
“Duérmete chiquillo de rizos divinos
sueña con aromas dulces y juegos eternos…”
Afuera se erigen cantos al veneno
ensalzando al poder de grandes rastras y malditos.
Se cuentan botines de almas en pena
colgando los cuerpos como enredadera…
Y adentro se teje, en refrescante desvelo:
“A la ro ro, mi niño, a la ro ro mi anhelo…”
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