He ahí la dama sin cabeza
Ni brazos, ni piernas;
Aun así perfecta,
quieta, rígida en su espera
de madera era
como cualquiera de las
cautas hijas de la primavera.
Curvilíneas ¿Qué eran?
¡Ah si! , las marcas de sus caderas
Prestas
Frescas al tacto
Trazos de esencia de ella
Tan perversa
Tan efímera belleza
Y yo le tiendo mi mano
mientras mis ojos mojados
se encierran
en la inercia de un estado
enajenado,
asombrado por lo que se muestra,
pues de la ausencia
surgen los miembros delgados,
y de aquel cuello cortado
crece la testa
y en ésta
el rostro de mi princesa
de cabellos dorados
que se acerca, llega, y me besa.
Ni brazos, ni piernas;
Aun así perfecta,
quieta, rígida en su espera
de madera era
como cualquiera de las
cautas hijas de la primavera.
Curvilíneas ¿Qué eran?
¡Ah si! , las marcas de sus caderas
Prestas
Frescas al tacto
Trazos de esencia de ella
Tan perversa
Tan efímera belleza
Y yo le tiendo mi mano
mientras mis ojos mojados
se encierran
en la inercia de un estado
enajenado,
asombrado por lo que se muestra,
pues de la ausencia
surgen los miembros delgados,
y de aquel cuello cortado
crece la testa
y en ésta
el rostro de mi princesa
de cabellos dorados
que se acerca, llega, y me besa.