JORGE FERNANDEZ RUIZ
Poeta asiduo al portal
LA DANZA DE LA OBSTINACIÓN
Del limo al aire,
con los brazos abiertos,
solo la piel me retuvo,
solo ella impidió
un vuelo desmembrado
de pájaros
desde mi pecho.
Ahora que recuerdo
al que creo que fui,
ya no estoy seguro
de nada.
Me asomo afuera,
donde continua
la ineluctable danza
de la obstinación.
Y bajo a la alameda
para conocer la risa,
entre la espesura
de la hoja y el arrullo
de la claridad silente.
Las ramas de los árboles
devoran el espacio
antes de vencer a la noche,
mas yo sigo jugando,
entre guijarros,
como un niño que espera
urdir de nuevo el Mundo.
Del limo al aire,
con los brazos abiertos,
solo la piel me retuvo,
solo ella impidió
un vuelo desmembrado
de pájaros
desde mi pecho.
Ahora que recuerdo
al que creo que fui,
ya no estoy seguro
de nada.
Me asomo afuera,
donde continua
la ineluctable danza
de la obstinación.
Y bajo a la alameda
para conocer la risa,
entre la espesura
de la hoja y el arrullo
de la claridad silente.
Las ramas de los árboles
devoran el espacio
antes de vencer a la noche,
mas yo sigo jugando,
entre guijarros,
como un niño que espera
urdir de nuevo el Mundo.