... la de la brisa encantada. Décimas.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Donde se acaba el camino

nace el milagro del cielo,

firmamentos de consuelo

con encanto matutino.

Lo que ayer fue desatino

hoy fulgura rutilante

y en un Verbo subyugante

con fervor de amor eterno

se disipa todo invierno

al calor del Dios amante.


Cuando la senda termina

llega la senda perfecta,

la que santa te conecta

con la Luz que te culmina.

Todo surge en plata fina

y entre cadencias doradas

se te muestran las sagradas

querencias del infinito

que te vuelven chiquitito…

pero inmenso en alboradas.


Cuando se apaga la vida

surge brillante el Sendero

que se extiende verdadero

hacia meta enaltecida.

Ya no existe acometida

ni estulticias torpederas..,

sólo un son de primaveras

demoliendo con canciones

tantas pérfidas prisiones

que se alejan lastimeras.


Donde el futuro se asienta

y la Verdad sana todo

la Palabra da acomodo

y la virtud lo fomenta.

Se estremece la osamenta

cuando el alma es empujada

-antes de volverse nada,

más allá de mis lugares,

entre risas y cantares-

hacia la Bella Ensenada.


… la de la brisa encantada.
 
profundas décimas nos compartes, grato leerte
Donde se acaba el camino

nace el milagro del cielo,

firmamentos de consuelo

con encanto matutino.

Lo que ayer fue desatino

hoy fulgura rutilante

y en un Verbo subyugante

con fervor de amor eterno

se disipa todo invierno

al calor del Dios amante.


Cuando la senda termina

llega la senda perfecta,

la que santa te conecta

con la Luz que te culmina.

Todo surge en plata fina

y entre cadencias doradas

se te muestran las sagradas

querencias del infinito

que te vuelven chiquitito…

pero inmenso en alboradas.


Cuando se apaga la vida

surge brillante el Sendero

que se extiende verdadero

hacia meta enaltecida.

Ya no existe acometida

ni estulticias torpederas..,

sólo un son de primaveras

demoliendo con canciones

tantas pérfidas prisiones

que se alejan lastimeras.


Donde el futuro se asienta

y la Verdad sana todo

la Palabra da acomodo

y la virtud lo fomenta.

Se estremece la osamenta

cuando el alma es empujada

-antes de volverse nada,

más allá de mis lugares,

entre risas y cantares-

hacia la Bella Ensenada.


… la de la brisa encantada.
 

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