vronte
Poeta infiel al portal
La Demente.
Esa mujer ha de estar demente
Es tan diferente.
Su lealtad no muta de acuerdo a los astros,
Su fidelidad esquiva todos los espantos.
Y no solo es intensa
Sino además exclusiva hacia su objeto.
No lo cambiará por nadie
A pesar de la presencia de cualquier entuerto.
Esa mujer, es extraña desde dentro
Sus emociones son estables
Y su querer jamás se torna siniestro.
Es limpio y sutil justo desde el cimiento.
No ambiciona nada, es gratuito su contento.
Esa mujer, es un misterio no resuelto
Ama aquello noble y bueno
Aunque sea ajeno a lo socialmente ensalzado
Sin importar si es valorado
O impunemente despreciado.
Solo confía en su propio juicio
Como única guía, como único indicio
Esta mujer, es un secreto de alto impacto
Su corazón vive esperanzado,
No vacila ante las dudas
Que siembran las voces del diablo
Se sabe madre llana desde siempre
Sin importar que sea un niño
O un anhelo intransigente.
Esa mujer, es un abanico en el invierno
No teme al paso del tiempo
Ni lamenta su semblante terreno
No extraña la figura de antaño
Ni mucho menos la admiración del rebaño.
Esa mujer, una pregunta abierta en el sendero
No precisa maquillajes,
Ni aderezos de lino y otros trajes
Sin tatuajes pregonados por el medio
Ama su piel
Y su propio ser sin aspaviento.
Ella cultiva sus personales intereses,
Se realiza plácidamente en sus menesteres,
Comparte sus disfrutes
Y Adora compartir el cielo claro
Y cuando sus labios pronuncian te-amo
Sabes que es para siempre,
Libre de un proceder condicionado.
Es una belleza en si misma,
Que bien vale esta, y cualquier otra vida.
Esa mujer ha de estar demente
Es tan diferente.
Su lealtad no muta de acuerdo a los astros,
Su fidelidad esquiva todos los espantos.
Y no solo es intensa
Sino además exclusiva hacia su objeto.
No lo cambiará por nadie
A pesar de la presencia de cualquier entuerto.
Esa mujer, es extraña desde dentro
Sus emociones son estables
Y su querer jamás se torna siniestro.
Es limpio y sutil justo desde el cimiento.
No ambiciona nada, es gratuito su contento.
Esa mujer, es un misterio no resuelto
Ama aquello noble y bueno
Aunque sea ajeno a lo socialmente ensalzado
Sin importar si es valorado
O impunemente despreciado.
Solo confía en su propio juicio
Como única guía, como único indicio
Esta mujer, es un secreto de alto impacto
Su corazón vive esperanzado,
No vacila ante las dudas
Que siembran las voces del diablo
Se sabe madre llana desde siempre
Sin importar que sea un niño
O un anhelo intransigente.
Esa mujer, es un abanico en el invierno
No teme al paso del tiempo
Ni lamenta su semblante terreno
No extraña la figura de antaño
Ni mucho menos la admiración del rebaño.
Esa mujer, una pregunta abierta en el sendero
No precisa maquillajes,
Ni aderezos de lino y otros trajes
Sin tatuajes pregonados por el medio
Ama su piel
Y su propio ser sin aspaviento.
Ella cultiva sus personales intereses,
Se realiza plácidamente en sus menesteres,
Comparte sus disfrutes
Y Adora compartir el cielo claro
Y cuando sus labios pronuncian te-amo
Sabes que es para siempre,
Libre de un proceder condicionado.
Es una belleza en si misma,
Que bien vale esta, y cualquier otra vida.
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